Santoral del 29 de agosto. Martirio, Adelfo, Basila, Mederico, Sabina, Sebbo, Teresa y Víctor.

    29 de agosto. Mes dedicado a la devoción al Inmaculado Corazón de María. MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA. Sábado de la XXI Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Martirio, Adelfo, Basila, Mederico, Sabina, Sebbo, Teresa y Víctor.


    Salmo

    Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,14-30):

    En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: «Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.» Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: «Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.» Finalmente se acercó el que había recibido un talento y dijo: «Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.» El señor le respondió: «Eres un empleado negligente y holgazán; ¿con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque el que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas, allí será el llanto y el rechinar de dientes.»»

    Palabra del Señor


    Martirio de san Juan Bautista, al que Herodes Antipas retuvo encarcelado en la fortaleza de Maqueronte y a quien, en el día de su cumpleaños, mandó decapitar a petición de la hija de Herodías. De esta suerte, el Precursor del Señor, como lámpara encendida y resplandeciente, tanto en la muerte como en la vida dio testimonio de la verdad (s. I).

    San Adelfo obispo de Metz (s. V).

    Santa Basila de Sirmio (s. III/IV).

    San Mederico de Autun, presbítero y abad de Autun, que vivió en un paraje retirado, cerca de la ciudad (s. VII).

    Santa Sabina de Roma, cuya iglesia titular construida en el monte Aventino lleva su nombre, digno de veneración (s. V).

    San Sebbo de Inglaterra, que, siendo rey de los sajones orientales, muy devoto del Señor, dejó el reinado y quiso morir con el hábito monacal, que largo tiempo había deseado (s. VII).

    Santa Teresa Bracco, virgen y mártir, que en tiempo de guerra, estando trabajando en el campo, murió a causa de las heridas que le causaron los golpes de unos soldados, al defender valientemente su castidad. (s. XX).

    San Víctor de Nantes, solitario, que vivió recluido en un pequeño oratorio, construido por él mismo junto a Bonchamp (s. VII).