Santoral del 3 de enero. Sábado de la II Semana de Navidad.
Felicitemos a los que llevan por nombre: Estefanía, Genoveva, Antero, Daniel, Florencio, Gordio, Luciano, Teogeno, Teonas y Teopempo.
Salmo
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios
Evangelio de hoy
Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,29-34):
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: «Trás de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.» Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.» Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»
Palabra del Señor
Santa Estefanía Quinzan, virgen, de la Tercera Orden de Santo Domingo, dedicada enteramente a la contemplación de la Pasión del Señor y a la instrucción cristiana de las jóvenes. (s. XVI).
Santa Genoveva, virgen de Nanterre, que a los quince años, aconsejada por el obispo Germán de Auxerre, tomó el velo de las vírgenes. Animó a los habitantes de la ciudad, temerosos por las incursiones de los hunos, y ayudó a sus conciudadanos en tiempo de hambre (s. V).
San Antero papa, que tuvo un breve episcopado después del papa mártir san Ponciano. (s. III).
San Daniel diácono y mártir. (s. IV).
San Florencio obispo, que participó en el concilio celebrado en Valence (s. IV).
San Gordio, centurión y mártir, al que san Basilio consideró émulo del centurión que estuvo junto a la Cruz, por cuanto confesó a Jesús, Hijo de Dios, durante la persecución bajo Diocleciano. (s. IV).
San Luciano obispo (s. X).
San Teógeno mártir, quien, en tiempo del emperador Licinio, al negarse a formar parte de los reclutas a causa de su fe cristiana, fue martirizado en la cárcel y finalmente arrojado al mar. (s. IV).
Santos Teopempo y Teonas, que sufrieron el martirio en la persecución llevada a cabo bajo Diocleciano (s. IV).





























