Pamaquio, Agilo, Bononio, Fantino, Fiacrio, Gaudencia y Pedro.. Mes dedicado a la devoción al Inmaculado Corazón de María. Sábado de la XXI Semana del Tiempo Ordinario.
Felicidades a los que se llaman Pamaquio, Agilo, Bononio, Fantino, Fiacrio, Gaudencia y Pedro.
Salmo
El Señor llega para regir los pueblos con rectitud
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,14-30):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: «Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.» Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: «Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.» Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: «Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.» El señor le respondió: «Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y rechinar de dientes.»»
Palabra del Señor
San Pamaquio de Roma. En Roma, conmemoración de san Pammaquio (Palmaquio o Pammaquio), senador, notable por su preparación en lo relativo a la fe y por su generosidad hacia los pobres. Por su piedad para con Dios fue fundado el título en el monte Celio. (s. V.).
San Agilo de Rébais. En el monasterio de Rébais, en el territorio de Meaux, en Neustria, san Agilo, primer abad (s. VII).
San Bononio de Lucedio, abad, que llevó una vida eremítica, primero en Egipto y después en el monte Sinaí. (s. XI).
San Fantino el Joven, apellidado el Joven, eremita, que se consumó por Cristo con vigilia y trabajos (s. X).
San Fiacrio de Breuil, eremita, que, oriundo de Irlanda, llevó una vida solitaria (s. VII).
Santa Gaudencia mártir.
San Pedro de Trevi, que, a pesar de ser analfabeto, practicó en la soledad la sabiduría evangélica (s. XI).





























