Santoral del 4 de enero. Ángela, Rigoberto, Abrúnculo, Cayo, Faraildis, Ferreol, Gregorio, Hermes, Isabel Ana y Rigomerio.

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4 de enero. Domingo Segundo después de Navidad. Hoy es día de precepto, hay que ir a misa.

Felicidades para los bautizados como: Ángela, Rigoberto, Abrúnculo, Cayo, Faraildis, Ferreol, Gregorio, Hermes, Isabel Ana y Rigomerio.


Salmo

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,1-18):

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: ?El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.»» Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado ha conocer.

Palabra del Señor


Santa Ángela de Foligno viuda que después de la muerte de su esposo y de sus hijos, siguió las huellas de san Francisco, entregándose totalmente a Dios, y escribió un libro, en donde cuenta las experiencias de su vida mística.(s. XIV)

San Rigoberto obispo de Reims, fue expulsado de su sede por Carlos Martel, en contra de lo dispuesto por los cánones, llevó una vida muy humilde. (s. VIII)

San Abrúnculo obispo de Langres. Amenazado por los burgundios huyó de noche y se refugió entre los arvernios, llegando a ocupar la sede de san Sidonio Apolinar. (s. V)

Santos Hermes y Cayo mártires recibieron el martirio en la actual Rumanía. (s. IV)

Santa Faraildis viuda, que, obligada a casarse con un hombre violento, abrazó hasta la ancianidad una vida de oración y austeridad (s. VIII)

San Ferreol obispo escribió una Regla para monjes, fue exiliado por envidia y al regresar junto a su grey al cabo de tres años, le recibieron con alegría, como un verdadero hombre de Dios. (s. VI)

San Gregorio obispo de Langres después de haber regido la región de Autun, fue ordenado obispo de Langres (s. VI)

Santa Isabel Ana Seton viuda. En Emmitsburg, del estado de Maryland, en los Estados Unidos de Norteamérica al quedar viuda Isabel Ana abrazó la fe católica y trabajó denodadamente para fundar la Congregación de la Hermanas de la Caridad de San José, con el fin de educar a niñas y atender a niños pobres. (s. XIX)

San Rigomerio obispo de Meaux (s. VI)

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Felicidades para los bautizados como: Ángela, Rigoberto, Abrúnculo, Cayo, Faraildis, Ferreol, Gregorio, Hermes, Isabel Ana y Rigomerio.


Salmo

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,1-18):

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: ?El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.»» Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado ha conocer.

Palabra del Señor


Santa Ángela de Foligno viuda que después de la muerte de su esposo y de sus hijos, siguió las huellas de san Francisco, entregándose totalmente a Dios, y escribió un libro, en donde cuenta las experiencias de su vida mística.(s. XIV)

San Rigoberto obispo de Reims, fue expulsado de su sede por Carlos Martel, en contra de lo dispuesto por los cánones, llevó una vida muy humilde. (s. VIII)

San Abrúnculo obispo de Langres. Amenazado por los burgundios huyó de noche y se refugió entre los arvernios, llegando a ocupar la sede de san Sidonio Apolinar. (s. V)

Santos Hermes y Cayo mártires recibieron el martirio en la actual Rumanía. (s. IV)

Santa Faraildis viuda, que, obligada a casarse con un hombre violento, abrazó hasta la ancianidad una vida de oración y austeridad (s. VIII)

San Ferreol obispo escribió una Regla para monjes, fue exiliado por envidia y al regresar junto a su grey al cabo de tres años, le recibieron con alegría, como un verdadero hombre de Dios. (s. VI)

San Gregorio obispo de Langres después de haber regido la región de Autun, fue ordenado obispo de Langres (s. VI)

Santa Isabel Ana Seton viuda. En Emmitsburg, del estado de Maryland, en los Estados Unidos de Norteamérica al quedar viuda Isabel Ana abrazó la fe católica y trabajó denodadamente para fundar la Congregación de la Hermanas de la Caridad de San José, con el fin de educar a niñas y atender a niños pobres. (s. XIX)

San Rigomerio obispo de Meaux (s. VI)

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