Santoral del 4 de noviembre. Carlos, Agrícola, Amancio, Emerico, Hermas, Modesta, Nicandro, Perpetuo, Pierio y Vidal.

    4 de noviembre, mes dedicado a la oración por las Almas del Purgatorio. Miércoles de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario.

    Festejamos la onomástica de los que se llaman: Carlos, Agrícola, Amancio, Emerico, Hermas, Modesta, Nicandro, Perpetuo, Pierio y Vidal.


    Salmo

    El Señor es mi luz y mi salvación


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,25-33):

    En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, sí quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.» ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

    Palabra del Señor


    San Carlos Borromeo, patrono de catequistas y seminaristas.
    Nació en Arona (Italia) en 1538. Acabados sus estudios de derecho pasó a cardenal, de allí a Secretario de Estado del Papa y finamente a obispo de Milán, donde se entregó con espero a sus fieles. Su labor supuso una mejora de las costumbres y un incremento de la vida cristiana en su diócesis. Fue uno de los principales promotores del concilio de Trento e intentó poner en práctica todas las importantes reformas allí surgidas. Murió con tan solo 46 años. El concilio de Trento fue la respuesta de la Iglesia Católica al cisma del protestantismo, un concilio en el que tuvieron mucho que ver los españoles, algunos de ellos santos, que tomaron parte o influyeron en el mismo. Las reformas tridentinas estuvieron vigentes desde el siglo XVI hasta el Concilio Vaticano I ya en el siglo XIX. Entre otras cosas se impuso la costumbre en las Parroquias de tomar nota de todos los bautismos, matrimonios y defunciones en libros creados a tal efecto y gracias a ello hoy tenemos una información muy valiosa. (s. XVI)

    Santos Vidal y Agrícola de Bolonia mártires, según nos refiere san Ambrosio Vidal fue siervo de Agrícola y luego compañero y colega de martirio. Vidal padeció tantos tormentos que no le quedó parte de su cuerpo sin heridas y Agrícola, a su vez, sin asustarse por el suplicio de su antiguo criado, le imitó en el mismo martirio, siendo crucificado. (s. IV).

    San Amancio de Rodez obispo, a quien se tiene por el primero de esta ciudad (s. V).

    San Emerico (forma húngara de Enrique) de Hungría hijo de san Esteban de Hungría, rey de los húngaros, sorprendido por una muerte imprevista. (s. XI).

    Santos mártires Nicandro y Hermas en Mira de Licia obispo y presbítero respectivamente. (s. IV).

    Santa Modesta de Tréveris abadesa, que, consagrada a Dios desde la infancia, fue la primera que presidió la comunidad de monjas del cenobio «ad Horreum» (Öhren) en la ciudad, y estuvo unida con santa Gertrudis de Nivelles en total familiaridad, basada en Dios. (s. VII).

    San Perpetuo de Maastrich obispo. (s. VII).

    San Pierio de Alejandría, presbítero de Alejandría, ilustrado en los temas filosóficos, pero más esclarecido aún por la integridad de su vida y su voluntaria pobreza. Mientras Teonas regía la Iglesia alejandrina, explicó con profundidad al pueblo las divinas Escrituras, y en Roma, después de la persecución, descansó en paz (s. IV).