Santoral del 5 de abril de 2024. Vicente, Alberto, Catalina, Ferbuta, Geraldo, Irene y Juliana.

    5 de abril. Viernes de la Octava de Pascua.

    Hoy celebran su santo los bautizados con el nombre de: Vicente, Alberto, Catalina, Ferbuta, Geraldo, Irene y Juliana.

    Salmo: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

    Lectura del santo evangelio según san Juan (21,1-14):

    EN aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
    Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
    Simón Pedro les dice:
    «Me voy a pescar».
    Ellos contestan:
    «Vamos también nosotros contigo».
    Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
    Jesús les dice:
    «Muchachos, ¿tenéis pescado?».
    Ellos contestaron:
    «No».
    Él les dice:
    «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
    La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro:
    «Es el Señor».
    Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque rio distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
    Jesús les dice:
    «Traed de los peces que acabáis de coger».
    Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
    Jesús les dice:
    «Vamos, almorzad».
    Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
    Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
    Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

    Palabra del Señor

    San Vicente Ferrer, presbítero de la Orden de Predicadores, que, de origen español, recorrió incansablemente ciudades y caminos de Occidente, solícito por la paz y la unidad de la Iglesia, predicando a pueblos innumerables el Evangelio de la penitencia y la venida del Señor, hasta que en Vannes, de la Bretaña Menor, en Francia, entregó su espíritu a Dios. (s. XIV)

    San Alberto obispo de Montecorvino, que dedicó su vida a la oración continua y a buscar el bien de los pobres. (s. XII)

    Santa Catalina Tomás virgen, de Palma de Mallorca que, habiendo ingresado en la Orden de Canonesas Regulares de San Agustín, destacó por su humildad y la abnegación de la voluntad. (s. XVI)

    Santa Ferbuta y compañera viuda, hermana de san Simeón obispo, que, junto con su acompañante, fue martirizada en tiempo del rey Sapor II (s. IV)

    San Geraldo abad que desde el monasterio de Corbie fue elegido abad de Laon, pero más tarde, después de peregrinar varias veces, se retiró a la espesura del bosque, donde fundó su monasterio. (s. XI)

    Santa Irene virgen y mártir, que, por haber ocultado los libros sagrados en contra de la prohibición del emperador Diocleciano, fue conducida a un lupanar público y después quemada por orden del prefecto Dulcecio, bajo el cual también sus hermanas, Ágape y Cionia, habían padecido juntas poco antes. (s. III)

    Santa Juliana de Mont-Cornillon virgen de la Orden de San Agustín, que fue priora de Mont-Cornillon, junto a Liège, y después llevó vida reclusa, en la cual, fortalecida con gracias especiales, promovió la solemnidad del Cuerpo de Cristo. (s. XIII)