6 de febrero. Mes dedicado a la Sagrada Familia. Santos Pablo Miki y compañeros, mártires.
Felicidades a quien se llame Dorotea, Pablo, Alfonso, Amando, Ángel, Antoliano, Brinolfo, Guarino, Mateo, Melis, Renula, Relinda, Silvano y Vedasto.
Salmo
Bendito sea mi Dios y Salvador
Evangelio de Hoy
Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,14-29):
En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan Bautista ha resucitado, y por eso los ángeles actúan en él.» Otros decían: «Es Elías.» Otros: «Es un profeta corno los antiguos.» Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.»
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados.
El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo doy.» Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»
Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?»
La madre le contestó: «La cabeza de Juan, el Bautista.»
Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»
El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.
Palabra del Señor
Santa Dorotea de Capadocia mártir. (s. III)
San Pablo Miki y compañeros mártires en Nagasaki, Japón. Una historia tremenda Scorsese tiene una película (SILENCIO) sobre estos jesuitas en su intento de convertir a Japón. (s. XVI)
San Alfonso María Fusco presbítero, el cual ejerció su ministerio entre los agricultores, preocupándose sobre todo por la formación de jóvenes pobres y huérfanos, y fundó la congregación de Hermanas de San Juan Bautista. (s. XX)
San Amando de Elnon obispo de Maastricht, que predicó la palabra de Dios por diversas regiones, llegando incluso a los eslavos, y finalmente, construido un monasterio, terminó allí su vida (s. VII)
San Ángel de Furcio presbítero de la Orden de San Agustín, insigne en su celo por el reino de Dios. (s. XIV)
San Antoliano, mártir (s. III)
San Brinolfo Algotsson obispo, célebre por su actividad eclesiástica y su ciencia. (s. XIV)
San Guarino de Palestrina obispo, notable por su vida austerísima y su amor a los pobres. (s. XII)
San Mateo Correa presbítero y mártir, que en medio de la persecución desatada en México contra la Iglesia se negó a revelar el secreto de confesión, recibiendo por ello la corona del martirio. (s. XX)
San Melis obispo de Ardagh (s. V)
Santa Renula, Relinda o Reinildis abadesa del monasterio de Eiken (s. VIII)
San Silvano obispo mártir, que presidió aquella Iglesia durante cuarenta años y, bajo el emperador Maximiano, fue arrojado a las fieras, junto con el diácono Lucas y el lector Mocio, obteniendo así la palma del martirio (s. III)
San Vedasto obispo, que fue enviado por san Remigio, obispo de Reims, a esta ciudad devastada, y allí catequizó al rey Clodoveo, gobernó aquella Iglesia durante cuarenta años y llevó a cabo una importante labor evangelizadora entre los paganos de la región (s. VI)




