6 de marzo. Viernes de la II Semana de Cuaresma
Felicidades a los bautizados como: Julián, Olegario, Coleta, Crodegango, Evagrio, Fridolino, Marciano, Quirico o Victorino.
Salmo
Recordad las maravillas que hizo el Señor
Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43.45-46):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola:
“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cayó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.
Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.
Palabra del Señor
San Julián obispo de Toledo. Que reunió tres concilios en esta ciudad y expuso con escritos la doctrina ortodoxa, dando muestras de caridad y celo por las almas. (s. VII)
San Olegario obispo de Barcelona que asumió también la cátedra de Tarragona cuando esta antiquísima sede fue liberada del yugo de los musulmanes. (s. XII)
Santa Coleta Boylet virgen, que durante tres años llevó una austerísima vida, encerrada en una pequeña casa junto a la iglesia, y después, tras profesar en la Regla de san Francisco, recondujo muchos monasterios de Clarisas a la forma primitiva de vida, insistiendo principalmente en el espíritu de pobreza y de penitencia. En Gante en el Flandes español. (s. XV)
San Crodegango obispo de Metz, el cual impuso al clero que viviese dentro del recinto del claustro bajo una íntegra norma de vida, y promovió de modo admirable el canto en la Iglesia. (s. VIII)
San Evagrio obispo de Constantinopla, que, desterrado por el emperador Valente, descansó en el Señor como confesor eximio (s. IV)
San Fridolino abad, que siendo oriundo de Irlanda, peregrinó por Francia hasta que en Säckingen fundó un doble monasterio en honor de san Hilario (s. VIII)
San Marciano de Tortona en la Liguria, venerado como obispo y mártir.
San Quirico de Tréveris presbítero. (s.lV)
San Victorino de Nicomedia mártir.




