6 de septiembre. Mes dedicado a la Biblia. XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, hoy hay que ir a misa.
Felicidades a los que se llaman Bega, Gagnoaldo, Eleuterio, Magno, Onesíforo y Zacarías.
Salmo
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón»
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,15-20):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Palabra del Señor
Santa Bega de Cumberland, monja, cuyo nombre adoptó después la localidad (s. VII).
San Cagnoaldo de Laon, obispo, discípulo de san Columbano y único ministro ayudante en el eremo cerca de Briançon (s. VII).
San Eleuterio de Spoleto, abad, cuya simplicidad y compunción de espíritu alabó el papa san Gregorio I Magno. (s. VI).
San Magno de Füssen, abad (s. VIII).
San Onesíforo de Éfeso, que sirvió muchas veces a san Pablo en Éfeso y, sin sentir vergüenza por sus cadenas, llegado a Roma, se interesó solícitamente por su suerte (s. I).
San Zacarías profeta, vaticinador de la vuelta del pueblo desterrado a la tierra de promisión, anunciando al mismo tiempo que un rey pacífico, Cristo el Señor, entraría triunfante en la Ciudad Santa de Jerusalén, lo que se llevó a cumplimiento.




