Santoral del 7 de abril de 2024. DOMINGO DE LA MISERICORIA Juan Bautista, Aiberto, Caliopio, Enrique, Hegesipo, Hermano, Jorge, Pedro y Pelusio.

    7 de abril. II Domingo de Pascua - DOMINGO DE LA MISERICORDIA Día de ir a Misa. Día especialmente propicio para confesarse, hoy Dios perdona especialmente todo tipo de pecados "aunque sean tan negros como para tapar el sol".

    Felicitamos a los bautizados como: Juan Bautista, Aiberto, Caliopio, Enrique, Hegesipo, Hermano, Jorge, Pedro y Pelusio.

    Salmo: Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia

    Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-31):

    Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
    Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»
    Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegria al ver al Señor.
    Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
    Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
    Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
    Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»
    Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
    A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.
    Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros.»
    Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
    Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»
    Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»
    Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

    Palabra del Señor

    San Juan Bautista de la Salle, presbítero, que en Reims, de Normandía, en Francia, se dedicó con ahínco a la instrucción humana y cristiana de los niños, en especial de los pobres, instituyendo la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, por la cual soportó muchas tribulaciones, siendo merecedor de gratitud por parte del pueblo de Dios. (s. XVIII)

    San Aiberto presbítero y monje. En el monasterio de Crespin, en Hainaut, que diariamente, después de la salmodia, de rodillas o postrado recitaba todo el salterio y comunicaba la divina misericordia a los penitentes que acudían a él. (s. XII)

    San Caliopio mártir en Pompeiópolis, Cilicia (s. IV)

    San Enrique Walpole de la Compañía de Jesús, y beato Alejandro Rawlins, presbíteros y mártires, que, bajo la reina Isabel I, fueron encarcelados y cruelmente maltratados por ser sacerdotes, alcanzando la corona eterna al ser después ahorcados y descuartizados. (s. XVI)

    San Hegesipo que vivió en Roma durante los pontificados de Aniceto y Eleuterio, y con estilo sencillo escribió una historia de los hechos eclesiásticos, desde la Pasión del Señor hasta su tiempo (s. II)

    San Hermano José presbítero y monje en el monasterio premostratense de Steinfeld, que brilló por su delicado amor hacia la Virgen María y celebró con himnos y cánticos su devoción hacia el divino Corazón de Jesús (s. XIII)

    San Jorge de Lesbos obispo de Mitilene, que en tiempo del emperador León el Armenio tuvo que padecer mucho por el culto de las sagradas imágenes. (s. IX)

    San Pedro Nguyen Van Luu presbítero y mártir, que en tiempo del emperador Tu Duc fue condenado muerte y subió alegre al patíbulo. (s. XIX)

    San Pelusio presbítero y mártir en Alejandría, en Egipto.