7 de julio. Mes de la Preciosísima Sangre de Ntro. Señor Jesucristo. Lunes de la XIV Semana del Tiempo Ordinario.
Felicidades a los que se llaman Fermín, Edda, Edilburga, Marcos, María, Mel, Odón, Panteno y Willibaldo.
Salmo
Dios mío, confío en ti
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,18-26):
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.»
Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.
Palabra del Señor
San Fermín, obispo de Pamplona. El obispo de Tolosa San Saturnino le envió a predicar el Evangelio a Pamplona, le consagró por su primer obispo y, vuelto después de algunos años a las Galias, predicó el Evangelio en el norte de Francia, muriendo en Amiéns. (s. II)
San Edda de Winchester, obispo de los sajones occidentales, varón preclaro por su sabiduría, que trasladó el cuerpo de [san Birino] desde Dorchester a esta ciudad, en la que fijó su sede episcopal. (s. VIII)
Santa Edilburga de Ebreuil, abadesa del monasterio de Faremoutiers, que, siendo hija del rey de los anglos orientales, dio gloria a Dios con su gran abstinencia y su perpetua virginidad. (s. VII)
San Marcos Ji Tianxiang, mártir, quien, a pesar de tener prohibido durante cuarenta años acercarse al banquete eucarístico porque le era imposible dejar el uso del opio, pese a ello no cesó de seguir pidiendo una muerte santa y, habiendo sido citado a juicio, profesó con firmeza su fe en Cristo y fue admitido al banquete eterno. (s. XX)
Santa María Guo Lizhi y compañeros, que durante la misma persecución, cual otra madre de los Macabeos, dio ánimos a los siete miembros de su familia que le acompañaban en el lugar del suplicio, pidiendo que fuese ella la última en ser ejecutada, y así, habiéndolos visto partir previamente a todos al cielo, les siguió finalmente. (s. XX)
San Mel Ruain obispo y abad en Tallaght, Irlanda, que trabajó incansablemente en renovar la sagrada liturgia, el culto de los santos y la vida monástica. (s. VIII)
San Odón de Urgel, que, elegido obispo por aclamación del pueblo cuando era aún seglar, una vez confirmado defendió a los más humildes y fue bondadoso para con todos. (s. XII)
San Panteno de Alejandría, varón apostólico, enriquecido con toda clase de sabiduría, conocedor en alto grado de la Palabra de Dios y amante apasionado de la misma, del cual cuenta la tradición que su fe y ardiente caridad le impulsaron a ir al más lejano oriente a predicar el Evangelio a los gentiles, retornando al final de su vida a Alejandría, donde descansó en paz, en tiempo del emperador Antonino Caracalla. (s. III).
San Willibaldo de Dryopolis, obispo, el cual, habiendo abrazado la vida monástica, recorrió como peregrino muchos santuarios y lugares santos con el fin de establecer en ellos la vida monástica, hasta que san Bonifacio le ordenó obispo de esta sede e hizo de él un valioso colaborador suyo en la evangelización de Germania, convirtiendo a Cristo muchos pueblos. (s. VIII)




