La magnitud del grave accidente ferroviario registrado a primera hora de este miércoles a la altura de Urda (Toledo) continúa empeorando conforme avanzan las labores de auxilio. El siniestro, ocurrido sobre las 8:54 horas en la línea de alta velocidad que une Madrid con Andalucía, se produjo tras el alcance por detrás de un convoy AVE de Renfe a un tren de la compañía Iryo que se encontraba detenido en la vía.
El balance de víctimas a estas horas está cuantificado en 50 muertos y alrededor de 40 heridos graves y al menos otros 60 de pasajeros heridos de diversa gravedad. Tras el violentísimo choque, varios vagones del convoy de Iryo descarrilaron y al menos dos de ellos se precipitaron por un terraplén de varios metros.
El alcalde de Urda, Manuel Galán, describió la gravedad de la situación en las primeras intervenciones municipales: «Ha habido un alcance de los trenes y hay personas heridas. Protección Civil nos ha pedido que habilitemos un pabellón por si necesitan hacer uso de él».
El despliegue de emergencias coordinado por el Servicio 112 y el Platecam continúa movilizando a los bomberos de Orgaz y Alcázar de San Juan, efectivos de la Guardia Civil, miembros de Protección Civil, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y múltiples ambulancias y helicópteros medicalizados.
La portavoz del Ejecutivo autonómico, Esther Padilla, y la ministra de Sanidad, Mónica García, siguen al frente del seguimiento de las labores de auxilio e identificación de los afectados. Ante la dimensión de la catástrofe, la ministra advirtió de que «no tenemos una cifra cerrada, pero va a ser una tragedia importante».
La circulación en todo el corredor de alta velocidad entre Madrid, Ciudad Real y las capitales andaluzas permanece completamente interrumpida por orden de Adif, mientras la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios analiza las causas y los primeros indicios técnicos que provocaron la colisión.






