Las redes sociales no dejan de deparar anécdotas curiosas, y la última historia que circula de teléfono en teléfono tiene como protagonistas involuntarios al presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y a un cantautor estadounidense llamado Cash Stevens. Lo que comenzó como una publicación habitual de canciones en TikTok terminó desatando un fenómeno viral cuando miles de internautas españoles descubrieron que el músico norteamericano es el vivo retrato del político gallego.
Cash Stevens, cuyo nombre rinde homenaje a la afición de sus padres por Johnny Cash y Cat Stevens, es un agente inmobiliario y padre de tres hijas que nunca ha dejado de lado su pasión por la guitarra. Tras rozar un contrato con la discográfica Warner en los años noventa, decidió priorizar la estabilidad de su hogar sin dejar de componer en salas de Georgia y en canales digitales. De forma imprevista, sus vídeos empezaron a acumular comentarios procedentes de toda España que destacaban su asombroso parecido con el expresidente de Galicia, especialmente recordando la etapa en la que lucía gafas graduadas.
El artista estadounidense ha recibido el revuelo con simpatía. En sus perfiles digitales no tardó en comentar entre risas: «Aparentemente soy famoso en España por parecerme a un político de allí». Además, lejos de rivalizar en presencia, declaró que Feijóo «es más guapo que yo, pero no siento celos», añadiendo un deseo sincero para quienes acaban de conocerlo: «España me descubrió por parecerme a él, pero espero que me recuerde por mi música».
El impacto de la anécdota llegó hasta la pequeña pantalla. En el espacio matinal Espejo Público, de Antena 3, el propio Alberto Núñez Feijóo vio en directo los vídeos de su inesperado clon. Con humor, el líder del PP bromeó: «A mí me gusta cantar, pero yo no cantaría», al tiempo que lanzó una cordial invitación: «Si viene en abril a Madrid y quiere tener una charla conmigo, encantado».
Mientras la noticia despierta sonrisas y comentarios en todo el país, Cash Stevens confiesa que sueña con cruzar el charco para subirse a un escenario español e interpretar una versión acústica de la mítica canción de Jarabe de Palo. Un desenlace simpático que evidencia cómo el entorno digital puede unir de golpe la tranquilidad de una localidad de Estados Unidos con la actualidad política española.







