Una manada de elefantes en la habitación (2)

A vueltas con la deuda pública

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Seguimos a vueltas con la expresión inglesa, 'elephant in the room' que en España sería toda la manada completa. Hoy le meteremos mano al segundo y descomunal paquidermo y es que vamos a hablar de la deuda pública.

España arrastra 16 años de desequilibrio presupuestario desde 2008. Eso quiere decir que llevamos todos estos años gastando más de lo que ingresamos y esto solo es posible, claro está, a costa de un constante y creciente endeudamiento. Solo Rumanía e Italia presentan peores números según el Instituto Juan de Mariana.

Las cifras son de vértigo, la deuda pública crece 135.775 euros por minuto desde que Pedro Sánchez está al frente del ejecutivo, un desequilibrio que se remonta a los tiempos de Mariano Rajoy como presidente. 

Pero, ¿cómo funciona esto?, ¿quién le presta este dineral al gobierno? Pues la cosa funciona de manera que el estado emite bonos a 5 años y obligaciones a 10 años y saca subastas del Tesoro, a estas subastas acuden bancos que pujan a la baja en el interés, a estos bancos previamente les ha prestado el dinero el Banco Central Europeo. Concretamente en la última subasta, el Estado logró colocar 1.136.029 millones con un interés marginal del 2,747%.

Ya es una costumbre la realización de estas emisiones que, aunque tienen poco eco en los medios de comunicación, son una carcoma que está acabando con la economía española.

Con la última subasta que se está realizando estos días, el montante de las emisiones de deuda de este año alcanzará la mareante cifra de 257.572 millones de euros, un 2% más que en 2023.

Es decir, el gobierno, en vez de reducir la deuda, la sigue aumentando. En septiembre se volvió a batir el récord y la deuda total ascendió a 1,637 billones de euros.

El resumen de todo esto es que vamos encaminados a una crisis de deuda sin precedentes. Pensemos que la situación que está sufriendo ahora mismo Francia y que ha tumbado al gobierno es causada, entre otras cuestiones, por tener unos indicadores de deuda similares a los de España.

Si lo llevásemos a palabras coloquiales e hiciésemos la comparación del Estado con una familia, esta familia estaría gastando cada mes más dinero del que ingresa y para mantener ese gasto sacaría cada mes una nueva tarjeta de crédito, con lo cual cada mes una mayor proporción de los ingresos irían dedicados a pagar los intereses de esas tarjetas hasta que indefectiblemente llegará el momento en que, o no les concederán más tarjetas, o no tendrán dinero para pagarlas, hecho al que nos acercamos cada vez más. Si hasta hoy vamos tirando, es porque el Banco Central Europeo está concediendo deuda como si no hubiera un mañana, con la máquina de imprimir dinero a tope de caldera.

El gobierno lo que hace es ir dando pelotazos al balón para adelante y, como se dice coloquialmente, ‘el que venga detrás que arree’.

¿Qué consecuencias tiene todo esto?:

  • La primera y más clara es que la riqueza que se produce en el país va destinada cada vez en mayor proporción a pagar intereses, en vez de utilizarse en inversiones y mejoras de la vida real de los españoles.
  • La segunda consecuencia es la pérdida de soberanía en favor de aquellos que nos están prestando dinero, estamos atados de pies y manos a sus caprichos y podemos ser extorsionados con la amenaza de que pueden cerrarnos el grifo de la financiación.
  • En tercer lugar hay que tener en cuenta que el dinero que los bancos reciben del BCE es un dinero que debería estar a disposición de las empresas y los particulares españoles que son los que hacen crecer la economía, pero no es así ya que casi todo se lo chupa el Estado. Para los Bancos es un negocio más seguro y más sencillo, simplemente con una mano cogen el dinero del BCE, le suben el interés y se lo prestan al Estado, sin apenas gastos de gestión.
  • La cuarta consecuencia es la necesidad de penalizar a los contribuyentes con continuas subidas de impuestos para pagar la deuda, hecho que quita productividad y desincentiva la creación de nuevas empresas y el crecimiento de las mismas.
  • Por último, la herencia que dejamos a las generaciones venideras es una economía insostenible que van a tener que asumir sin haber sido ellos los culpables de la situación.

Para reconducir esta situación habría que tomar medidas muy impopulares, que electoralmente es difícil que tome un partido político, máxime con la fragmentación de voto que existe hoy en España, pero más temprano que tarde se llegará a un punto de no retorno y la catástrofe económica resultante será de tal magnitud que el 'crack' del 29 parecerá una broma.

Hasta el próximo 'elefante'

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España arrastra 16 años de desequilibrio presupuestario desde 2008. Eso quiere decir que llevamos todos estos años gastando más de lo que ingresamos y esto solo es posible, claro está, a costa de un constante y creciente endeudamiento. Solo Rumanía e Italia presentan peores números según el Instituto Juan de Mariana.

Las cifras son de vértigo, la deuda pública crece 135.775 euros por minuto desde que Pedro Sánchez está al frente del ejecutivo, un desequilibrio que se remonta a los tiempos de Mariano Rajoy como presidente. 

Pero, ¿cómo funciona esto?, ¿quién le presta este dineral al gobierno? Pues la cosa funciona de manera que el estado emite bonos a 5 años y obligaciones a 10 años y saca subastas del Tesoro, a estas subastas acuden bancos que pujan a la baja en el interés, a estos bancos previamente les ha prestado el dinero el Banco Central Europeo. Concretamente en la última subasta, el Estado logró colocar 1.136.029 millones con un interés marginal del 2,747%.

Ya es una costumbre la realización de estas emisiones que, aunque tienen poco eco en los medios de comunicación, son una carcoma que está acabando con la economía española.

Con la última subasta que se está realizando estos días, el montante de las emisiones de deuda de este año alcanzará la mareante cifra de 257.572 millones de euros, un 2% más que en 2023.

Es decir, el gobierno, en vez de reducir la deuda, la sigue aumentando. En septiembre se volvió a batir el récord y la deuda total ascendió a 1,637 billones de euros.

El resumen de todo esto es que vamos encaminados a una crisis de deuda sin precedentes. Pensemos que la situación que está sufriendo ahora mismo Francia y que ha tumbado al gobierno es causada, entre otras cuestiones, por tener unos indicadores de deuda similares a los de España.

Si lo llevásemos a palabras coloquiales e hiciésemos la comparación del Estado con una familia, esta familia estaría gastando cada mes más dinero del que ingresa y para mantener ese gasto sacaría cada mes una nueva tarjeta de crédito, con lo cual cada mes una mayor proporción de los ingresos irían dedicados a pagar los intereses de esas tarjetas hasta que indefectiblemente llegará el momento en que, o no les concederán más tarjetas, o no tendrán dinero para pagarlas, hecho al que nos acercamos cada vez más. Si hasta hoy vamos tirando, es porque el Banco Central Europeo está concediendo deuda como si no hubiera un mañana, con la máquina de imprimir dinero a tope de caldera.

El gobierno lo que hace es ir dando pelotazos al balón para adelante y, como se dice coloquialmente, ‘el que venga detrás que arree’.

¿Qué consecuencias tiene todo esto?:

  • La primera y más clara es que la riqueza que se produce en el país va destinada cada vez en mayor proporción a pagar intereses, en vez de utilizarse en inversiones y mejoras de la vida real de los españoles.
  • La segunda consecuencia es la pérdida de soberanía en favor de aquellos que nos están prestando dinero, estamos atados de pies y manos a sus caprichos y podemos ser extorsionados con la amenaza de que pueden cerrarnos el grifo de la financiación.
  • En tercer lugar hay que tener en cuenta que el dinero que los bancos reciben del BCE es un dinero que debería estar a disposición de las empresas y los particulares españoles que son los que hacen crecer la economía, pero no es así ya que casi todo se lo chupa el Estado. Para los Bancos es un negocio más seguro y más sencillo, simplemente con una mano cogen el dinero del BCE, le suben el interés y se lo prestan al Estado, sin apenas gastos de gestión.
  • La cuarta consecuencia es la necesidad de penalizar a los contribuyentes con continuas subidas de impuestos para pagar la deuda, hecho que quita productividad y desincentiva la creación de nuevas empresas y el crecimiento de las mismas.
  • Por último, la herencia que dejamos a las generaciones venideras es una economía insostenible que van a tener que asumir sin haber sido ellos los culpables de la situación.

Para reconducir esta situación habría que tomar medidas muy impopulares, que electoralmente es difícil que tome un partido político, máxime con la fragmentación de voto que existe hoy en España, pero más temprano que tarde se llegará a un punto de no retorno y la catástrofe económica resultante será de tal magnitud que el 'crack' del 29 parecerá una broma.

Hasta el próximo 'elefante'

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