Santoral del 16 de marzo. Abrahám, Eusebia, Heriberto, Juan, Julián, Papas, Hilario y Taziano.

- Publicidad -

16 de marzo. Lunes de la IV Semana de Cuaresma.

Felicidades a los bautizados como: Abrahám, Eusebia, Heriberto, Juan, Julián, Papas, Hilario y Taziano.


Salmo

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (4,43-54):

EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor


Santo Patriarca Abraham es el patriarca de las tres grandes religiones monoteístas, judíos, cristianos y musulmanes. Abraham no podía tener hijos pero Dios le hizo una promesa, que tendría más descendientes que estrellas hay en el cielo, Abraham confió en Dios y se vio bendecido con un hijo en su vejez. Dios probó su fidelidad pidiendole que le sacrificara a su hijo pero en el último momento no se lo permitió, sustituyendo a su hijo por un carnero. El sacrificio de Isaac es una prefiguración del sacrificio de Cristo.

San Abraham Kidunaia anacoreta, compañero de san Efrén, que pasó más de cincuenta años en el desierto cerca de Edesa. (s. IV)

Santa Eusebia abadesa de Hamay, que, tras la muerte de su padre, con su santa madre Rictrude se retiró a la vida monástica y, todavía adolescente, fue elegida abadesa después de su abuela Santa Gertrudis. (s. VII)

San Heriberto obispo de Colonia que, siendo canciller del emperador Otón III, fue elegido a la fuerza para la sede episcopal, desde donde iluminó constantemente al clero y al pueblo con el ejemplo de sus virtudes, que también recomendaba en la predicación. (s. XI)

San Juan Sordi obispo y mártir, el cual, siendo abad, fue exiliado por su fidelidad al papa, y elegido después obispo de Mantua y trasladado a la sede de Vicenza, murió en defensa de la libertad eclesiástica, asesinado por un sicario. (s. XII)

San Julián de Anazarbo mártir en Anazarbo, en Cilicia, el cual, atormentado por largo tiempo, fue metido con serpientes en un saco y precipitado al mar (s. IV)

San Papas mártir oriundo de Licaonia, que, tras muchos tormentos, afrontó el martirio por la fe de Cristo (s. IV)

San Hilario obispo y san Taziano diácono. Antiguos documentos atestiguan el martirio del obispo Hilario y del diácono Taziano el 16 de marzo de 284. Sus reliquias, guardadas primero en Aquileia, se trasladaron a Grado por temor a los Longobardos. Se les dedicó una iglesia, luego catedral, en la ciudad de Gorizia de la que son patronos. (S. III)

- Publicidad -
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

MÁS NOTICIAS

Santoral del 16 de marzo. Abrahám, Eusebia, Heriberto, Juan, Julián, Papas, Hilario y Taziano.

- Publicidad -

16 de marzo. Lunes de la IV Semana de Cuaresma.

Felicidades a los bautizados como: Abrahám, Eusebia, Heriberto, Juan, Julián, Papas, Hilario y Taziano.


Salmo

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (4,43-54):

EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor


Santo Patriarca Abraham es el patriarca de las tres grandes religiones monoteístas, judíos, cristianos y musulmanes. Abraham no podía tener hijos pero Dios le hizo una promesa, que tendría más descendientes que estrellas hay en el cielo, Abraham confió en Dios y se vio bendecido con un hijo en su vejez. Dios probó su fidelidad pidiendole que le sacrificara a su hijo pero en el último momento no se lo permitió, sustituyendo a su hijo por un carnero. El sacrificio de Isaac es una prefiguración del sacrificio de Cristo.

San Abraham Kidunaia anacoreta, compañero de san Efrén, que pasó más de cincuenta años en el desierto cerca de Edesa. (s. IV)

Santa Eusebia abadesa de Hamay, que, tras la muerte de su padre, con su santa madre Rictrude se retiró a la vida monástica y, todavía adolescente, fue elegida abadesa después de su abuela Santa Gertrudis. (s. VII)

San Heriberto obispo de Colonia que, siendo canciller del emperador Otón III, fue elegido a la fuerza para la sede episcopal, desde donde iluminó constantemente al clero y al pueblo con el ejemplo de sus virtudes, que también recomendaba en la predicación. (s. XI)

San Juan Sordi obispo y mártir, el cual, siendo abad, fue exiliado por su fidelidad al papa, y elegido después obispo de Mantua y trasladado a la sede de Vicenza, murió en defensa de la libertad eclesiástica, asesinado por un sicario. (s. XII)

San Julián de Anazarbo mártir en Anazarbo, en Cilicia, el cual, atormentado por largo tiempo, fue metido con serpientes en un saco y precipitado al mar (s. IV)

San Papas mártir oriundo de Licaonia, que, tras muchos tormentos, afrontó el martirio por la fe de Cristo (s. IV)

San Hilario obispo y san Taziano diácono. Antiguos documentos atestiguan el martirio del obispo Hilario y del diácono Taziano el 16 de marzo de 284. Sus reliquias, guardadas primero en Aquileia, se trasladaron a Grado por temor a los Longobardos. Se les dedicó una iglesia, luego catedral, en la ciudad de Gorizia de la que son patronos. (S. III)

- Publicidad -

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

MÁS NOTICIAS

client-image