“Las naciones sin Historia no son naciones en sentido estricto, son mera materia amorfa, moldeable por el espíritu de las que sí la tienen. La nación no es, se construye, y se construye en gran parte a través de la transmisión de una memoria pública. La historia se convierte así en una especie de partera de la nación. De ahí que los historiadores seamos considerados sujetos peligrosos e indeseables por aquellos que hoy desean hacerse con un patria nueva, por aquellos que se esfuerzan en inventar una memoria separada y enfrentada a España, una memoria que reescribe su idea de nación con los renglones torcidos del mito, del odio, de la animosidad, de la diferencia.”
Estas palabras, pronunciadas por Fernando García de Cortázar en la conmemoración del II Centenario del 2 de Mayo, fueron recogidas en una entrevista publicada en la revista Turia nº 92, 2009. De la extensa obra, más de 79 libros publicados a diferentes idiomas, vamos a entresacar alguna de sus reflexiones volcadas en sus escritos y conferencias. Con ello queremos mostrar nuestro agradecimiento al maestro, fallecido el 3 de julio de 2022:
La historia es tan importante que debe servir para irrumpir en el presente. Debe servir para mejorar la sociedad y no quedar reducida a un mero objeto culturalista o de entretenimiento y debate y, mucho mechos atribuyendo categorías del presente a fenómenos del pasado, lo que es realmente grave.
La Historia en España está siendo manipulada desde el presente porque en el debate político la Historia es un arma arrojadiza. Por ejemplo, los nacionalismos periféricos, saben que la Historia es la gran “partera” de la nación, que sin historias no hay naciones. Entonces cuando no tienen Historia, pues la manipulan o se la inventan.
Pongamos por caso, el País Vasco, que está en el corazón de Castilla, y es, como dirían los hombres del 98, la abuela de España, de ahí que no tenga sentido que trate de separarse de algo que es suyo y que en buena medida es creado a través de Castilla.
Por otro lado, la izquierda, en buena medida, ha debido creer esa interpretación que dan los propios nacionalistas. A veces se dan situaciones patológicas, como el hecho de que afirmarse como español sea identificarse, no con la corriente liberal admirable del nacionalismo español del XIX, sino con las corrientes más integristas, ultraconservadoras, ultracatólicas y falangistas. Se ha llegado a un grado del desprecio de los signos, de los símbolos; la bandera, el himno; símbolos que en teoría deberían unirnos. Pero los nacionalismos se dieron cuenta de la fuerza de los símbolos; por eso tratan de identificar los del contrario, del adversario, con lo más reaccionario, lo ultra, con Franco, con Primo de Rivera.
Considera el historiador que la Guerra de la Independencia fue el acontecimiento más importante de nuestra Historia reciente, dado que en 1808 se produjo algo realmente importante, que fue el paso de súbditos a ciudadanos y que, a través de la idea de España, de las transformaciones manifestadas y de la Constitución que surge en 1812, no sólo empezamos a tener nuestros derechos sino a disfrutar de derechos y libertades individuales.
Que la Iglesia ha sido la gran creadora de cultura en España, es algo que a nadie se le esconde. Ahora probablemente no, pero durante siglos ha sido la gran conservadora del patrimonio y de la cultura en nuestro país.
En uno de sus libros, Breve Historia de la Cultura en España (Barcelona Planeta. 2008) lo muestra claramente. Valora a la Iglesia, no sólo como mecenas, como inductora, como conservadora de las obras, sino también como salvadora, en todas las disciplinas. Ello ha contribuido, a lo largo de los siglos, para que España sea una superpotencia cultural, de ahí que “podamos” competir con Italia en patrimonio plástico- artístico, pero superamos a este país en cuanto al idioma, mucho más extendido que el de los italianos.
De sus valoraciones sobre la enseñanza actual en nuestro país, ya nos hemos hecho eco y nos ha ilustrado, directa o indirectamente, en algún que otro artículo. No vamos referirlos a lo ya publicado, pero sí a algunas ideas que suelen pasar por alto. Un ejemplo es la responsabilidad que les atribuye a las editoriales; él considera que muchas veces son reduccionistas, con un lenguaje altamente elemental y simplificado, algo que no contribuye en la ampliación del vocabulario del alumnado y que, a su vez, condiciona los contenidos
Sin tapujos afirmaba que la injerencia política, en la Historia hace daño. Se refería con ello a la que, en aquel momento, se llamaba Ley de Memoria Histórica; con la que los mayores críticos de la misma fueron los propios historiadores, de uno y otro “color”.
Fue un historiador completo, con un sentido integral y global de la Historia, al que le interesó desde el arte, la literatura, el mundo filosófico y la música. Esa fue la manera que yo también aprendí y me formé en el tratamiento de la Historia. Aquel otro “maestro de la Historia” y profesor en la Facultad fue don José Cepeda Adán, Catedrático de Historia Moderna de la U.C.M.
Vaya también por usted, “Don José”.
Benito Cantero Ruiz. Catedrático de Geografía e Historia y Doctor en Antropología




