AIVE exige el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria ante las bajas previsiones para esta vendimia

Coincidiendo con los primeros compases de la recolección de la uva, la Asociación de Industrias Vitivinícolas Europeas (AIVE) ha reclamado a las distintas administraciones que garanticen el cumplimiento íntegro de la normativa de precios. Con unas bodegas que afrontan la campaña con muy escasas existencias y una cosecha que se prevé inusualmente corta, la entidad ha lanzado una advertencia frente al riesgo de que se lleven a cabo operaciones comerciales por debajo de los costes reales de producción.

Las intensas olas de calor registradas durante el ciclo vegetativo del viñedo han mermado de forma notable el potencial de las cepas. Las estimaciones apuntan a una campaña de baja producción no solo en España, sino también en otras grandes potencias vitivinícolas del continente como Francia o Alemania. Ante la inminente escasez, la organización con sede en Alcázar de San Juan considera que es de vital importancia mantener la estabilidad del mercado.

El colectivo solicita a los poderes públicos que apliquen las medidas de control pertinentes para que la Ley de la Cadena Alimentaria sea respetada a rajatabla por todos los actores que comercializan productos del vino, abarcando expresamente a las cooperativas. Su objetivo primordial es evitar prácticas que asfixien a la base del sector agroalimentario. De hecho, la asociación ha denunciado públicamente que se están observando ventas a precios que, en su opinión, son insuficientes para cubrir los gastos mínimos de elaboración y transformación del producto.

Lorenzo Delgado, presidente de AIVE, ha querido poner el foco en el peligro que suponen estas dinámicas, ya que generan una grave distorsión de la competencia y terminan castigando de forma directa al productor de la uva. "No puede existir un agravio comparativo entre operadores. Bodegas y cooperativas formamos parte del mismo sector y debemos actuar bajo unas reglas que garanticen la sostenibilidad de la cadena y, especialmente, una remuneración adecuada para los viticultores", ha subrayado el dirigente.

El contexto inflacionista ha disparado el esfuerzo económico que requiere el procesamiento de la cosecha. Según los últimos estudios internos de la agrupación, los costes de producción se sitúan actualmente en una horquilla de entre cuatro y cuatro euros con cincuenta céntimos por grado y hectolitro. Esta cifra refleja el encarecimiento que han sufrido partidas fundamentales como la energía eléctrica, el personal, los materiales y los impuestos. Por todo ello, la asociación apela a la responsabilidad comercial durante los próximos meses, recordando que la viabilidad y el equilibrio económico del sector deben cimentarse desde la viña.

Aprovechando el contexto de la vendimia, la Asociación de Industrias Vitivinícolas Europeas ha querido reiterar una demanda que consideran estratégica para su futuro. El colectivo exige una revisión legislativa que potencie y priorice el uso de alcohol de origen exclusivamente vínico en bebidas y productos aptos para el consumo humano, tales como vinagres de vino o mistelas. Al mismo tiempo, proponen que los alcoholes procedentes de residuos o subproductos industriales se deriven de manera preferente hacia usos vinculados con la generación de energía y combustibles.