AMOR SIN ALMA
Al decirme aquel adiós
mis ojos se humedecieron,
y de roja sangre se tiñeron.
Contigo te llevaste
mi ilusión y mi gozo,
enterraste mi sonrisa
en el fondo del pozo y yo
mi suerte maldije.
Mi pecho quedó vacío
y mi tierra sin sembrar,
y sin agua mi río
y la nieve en mis sienes,
como alta montaña
se fue cubriendo como
tela de araña.
Y de otoño sombrío
dejaste mi futuro,
mas yo quiero luchar
derribando ese muro,
y pensar que se acerca mi vejez
cual quiero abrirme paso,
y empezar a vivir otra vez.
José Antonio Salamanca





