30 de junio. Hoy finaliza el mes dedicado a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Martes de la XIII Semana del Tiempo Ordinario
Felicidades a los que se llaman Ladislao, Adolfo, Alpiniano, Austricliniano, Basílides, Bertrando, Erentrudis, Lucina, Marcial, Ostiano, Teobaldo y Vicente.
Salmo
Señor, guíame con tu justicia
Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,23-27):
En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.
Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!»
Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!»
Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»
Palabra del Señor
San Ladislao de Hungría, que restableció en su reino las leyes cristianas dictadas por san Esteban, corrigió las costumbres, dando él mismo ejemplo de virtud, y propagó la fe cristiana en Croacia, que había sido incorporada al reino húngaro, estableciendo la sede episcopal de Zagreb. Murió cuando se disponía a una guerra con Bohemia, siendo enterrado en Varadino, en Transilvania. (s. XI).
San Adolfo de Osnabrück, obispo, que abrazó las costumbres cistercienses en el monasterio de Altenkamp. (s. XIII)
San Alpiniano, san Marcial y san Austricliniano de Limoges, cuya vida fue muy ilustre por sus milagros. (s. I).
San Basílides de Alejandría, que, en tiempo del emperador Septimio Severo, al conducir a la virgen santa Potamiena al suplicio, la protegió de las intenciones deshonestos de algunos hombres, recibiendo como premio la gracia de convertirse a Cristo y, después de un breve combate, llegar a ser mártir glorioso (s. III).
San Bertrando obispo de Cenomanum (Le Mans), pastor pacífico, muy atento a las necesidades de los pobres y de los monjes. (s. VII).
Santa Erentrudis de Salzburgo, primera abadesa del monasterio de Nonnberg y sobrina de san Ruperto, que colaboró a su predicación con la oración y el trabajo. (s. VIII).
Santa Lucina de Roma, discúpula de los Apóstoles, en Roma; la cual con su hacienda proveía a las necesidades de los Santos, visitaba a los Cristianos encarcelados, y se ocupaba en dar sepultura a los Mártires, junto a los cuales fue sepultada en una gruta que ella había hecho construir. (s. I).
San Ostiano de Viviers confesor.
Santos Protomártires de la Iglesia Romana, que, acusados de haber incendiado la Urbe, por orden del emperador Nerón unos fueron asesinados después de crueles tormentos, otros, cubiertos con pieles de fieras, entregados a perros rabiosos, y los demás, clavados en cruces, quemados para que, al caer el día, alumbrasen la noche. Eran todos discípulos de los apóstoles y fueron las primicias que la Iglesia Romana presentó al Señor (s. I).
San Teobaldo de Salánica, presbítero y eremita, que habiendo nacido en la familia de los condes de Champagne, de Francia, con su amigo Gualterio renunció a las riquezas y a los honores, abrazando por Cristo la soledad y la pobreza. (s. XI).
San Vicente Do Yen, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, en tiempo del emperador Minh Mang, fue degollado por odio a la fe cristiana en Tonquín, actual Vietnam. (s. XIX).




