CIENTOS DE SOCUELLAMINOS ASISTEN A LA TRADICIONAL MISA DE CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS EN EL CEMENTERIO

    Este sábado 2 de noviembre, día de los Fieles Difuntos, Socuéllamos ha vuelto a cumplir con una muy arraigada tradición. Desde primera hora de la mañana, cientos de personas han acudido al cementerio municipal de San Javier para visitar el lugar donde reposan sus seres queridos y depositar flores.

    En una mañana soleada, la asistencia al camposanto ha sido multitudinaria como todos los años. A las 11.30 horas, el párroco 'in solidum', Don Rafael Ruiz Mateos ha oficiado la Santa Misa de Difuntos, en la que se recuerda el sentido cristiano de este día y la necesidad de mantener la esperanza en la vida eterna, a pesar del dolor que produce la pérdida de seres queridos y en la que se ha hecho mención a las víctimas de la catástrofe de Valencia.

    Como todos los años, ha sido una Misa especial y llena de sentimiento, en la que los asistentes han recordado a las personas que ya no se encuentran entre nosotros.

    Durante las últimas semanas, han sido muchas las personas que han acudido al camposanto para adecentar las sepulturas de sus seres queridos y depositar flores. Además, el Ayuntamiento ha realizado trabajos de mantenimiento y pintura en el cementerio. Ante la gran afluencia de personas, efectivos de Protección Civil y Policía Local han coordinado el tráfico en las inmediaciones del recinto para que todo se desarrolle sin problemas.

    A la Misa han asistido las autoridades municipales tanto del gobierno como de la oposición.

    Desde la perspectiva de la doctrina católica, son los cristianos que nos han precedido con el signo de la fe los que motivan nuestros rezos. Cuando una persona muere, quizá haya quedado un rastro de pecado, ya no es capaz de hacer nada para ganar el cielo; sin embargo, los vivos sí podemos ofrecer nuestras obras para que el difunto alcance la salvación. Con las buenas obras y la oración se puede ayudar a los seres queridos a conseguir el perdón y la purificación de sus pecados para poder participar de la gloria de Dios. Debido a las numerosas actividades de la vida diaria, las personas muchas veces no tienen tiempo ni de atender a los que viven con ellos, y es muy fácil que se olviden de lo provechoso que puede ser la oración por los fieles difuntos. Debido a esto, la Iglesia ha querido instituir un día, el 2 de noviembre, que se dedique especialmente a la oración por aquellas almas que han dejado la tierra y aún no llegan al cielo.