El historiador y cervantista Javier Escudero, natural de Socuéllamos, ha sacado a la luz una relevante investigación que demuestra cómo Miguel de Cervantes incorporó en Don Quijote de la Mancha una operación secreta de espionaje militar ocurrida en Barcelona en 1589. Los hechos reales tuvieron lugar veinticinco años antes de que el autor los plasmase en la segunda parte de su obra.
Según la documentación localizada por el investigador de Socuéllamos, la trama estuvo vinculada al bandolero Tomás de Banyuls, quien negociaba en secreto con la corona de Felipe II la entrega de un condado. La pieza clave que conecta el documento histórico con la novela es Antonio Moreno, un personaje de gran peso en el desenlace del libro que existió en la vida real y ejercía como hombre de confianza del virrey de Barcelona, haciendo de enlace entre la Corte e informadores durante las guerras de religión con Francia.
El cervantista de Socuéllamos explica que la información confidencial llegó al escritor gracias a Pedro de Isunza, colaborador de Antonio Moreno y posterior jefe de Cervantes en la administración de las galeras de Barcelona. "En teoría las autoridades tenían que perseguir a los bandoleros, pero estos actuaban como agentes infiltrados en Francia y pasaban información", detalla Javier Escudero, destacando que el genio literario trasladó a la ficción un auténtico secreto militar. Asimismo, el investigador añade que "el estudio de los personajes reales aporta mucha información sobre la vida del autor y sobre sus intereses personales y literarios".
Javier Escudero, que se encuentra ultimando un libro centrado en la relación entre Cervantes y Barcelona, expondrá sus hallazgos en las próximas Jornadas Humanísticas y Cervantinas en Toledo y en el Congreso de la Asociación de Cervantistas en Argamasilla de Alba (Ciudad Real).








