El Kiele Socuéllamos ha vuelto de vacío tras cruzar España para medirse al Arenal Emevé en la quinta jornada de la Superliga Iberdrola. A pesar de un arranque ilusionante en el pabellón municipal de Lugo, el conjunto manchego no logró sostener su ventaja inicial y acabó cediendo por 3-1 en un choque donde los pequeños detalles dictaron sentencia.
Ambos conjuntos llegaban a esta cita en un buen momento de forma. Las gallegas, con la exjugadora socuellamina Amelia Portero en sus filas, buscaban afianzarse en los puestos que dan acceso a la Copa, mientras que la escuadra visitante quería prolongar las buenas sensaciones dejadas recientemente en Melilla.
El duelo comenzó de manera inmejorable para los intereses de Socuéllamos. Con un parcial inicial a favor y dominando la red gracias a su envergadura, el cuadro manchego obligó a las locales a reestructurar su juego. Apoyadas en la firmeza de Hernández y en la potencia ofensiva de Rentería, las visitantes supieron gestionar sus rentas. Aunque el conjunto gallego logró empatar a 20 en la recta final, las jugadoras dirigidas por Boasso respondieron con máxima contundencia, encadenando cuatro puntos consecutivos para cerrar el primer parcial con un esperanzador 21-25.
Sin embargo, el guion cambiaría drásticamente a partir del segundo set. Aunque el Kiele Socuéllamos mantuvo el pulso y la iniciativa en el marcador hasta el 9-8, el Arenal Emevé encontró una mayor fluidez sobre la pista. La actuación estelar de Olalla desarticuló la defensa visitante y obligó al banquillo argentino a gastar sus tiempos muertos para intentar frenar la inercia local. Pese a una leve mejoría manchega en el ecuador del juego, el equipo de casa cerró la manga con un claro 25-19.
El tercer asalto se convirtió en el auténtico punto de inflexión de la tarde. Se vivió una batalla táctica de máxima igualdad, hasta el punto de que el entrenador local, Hurtado, tuvo que intervenir para frenar el empuje de las manchegas cuando el luminoso reflejaba un tenso empate a 17. Tirando de casta, el Kiele Socuéllamos llegó a disponer de una bola de set que habría cambiado por completo el destino del partido. Lamentablemente, no consiguieron transformarla y las locales sumaron dos puntos seguidos in extremis para imponerse por 27-25, asestando un golpe psicológico muy duro.
La cuarta manga fue un reflejo de esa frustración acumulada. Con el marcador en contra, las visitantes sufrieron un bajón anímico que se tradujo en un rápido 3-0 en contra. La figura de Olalla continuó siendo una auténtica pesadilla para la defensa socuellamina, anotando desde todas las posiciones ante un equipo que, pese a ponerle voluntad, se precipitaba en cada ataque. Ni siquiera los reajustes tácticos de Boasso buscando mayor altura en la red pudieron evitar que la brecha se ampliara hasta el definitivo 25-16.
La crónica de este viaje deja un sabor amargo para la afición, resumiendo el desenlace con una conclusión evidente en las sensaciones postpartido: “El equipo tuvo opciones reales de puntuar y llevarse el encuentro, pero faltó saber sufrir sobre la pista cuando el guion más lo requería”. Ahora toca hacer borrón y cuenta nueva para recuperar la senda del triunfo en la próxima jornada.











