El abono de los anticipos correspondientes a la Política Agraria Común (PAC) está generando un notable contraste entre diferentes territorios del país. Mientras algunas regiones ya han comenzado a ingresar estos fondos en las cuentas de sus agricultores y ganaderos con semanas de antelación sobre el calendario habitual, fijado tradicionalmente para mediados de octubre, otras se enfrentan a duras críticas por la paralización de los trámites.
En este sentido, el Gobierno de la Región de Murcia ha tomado la iniciativa abonando, casi un mes antes de lo previsto, más de dieciocho millones de euros. De esta inyección económica inicial se han beneficiado ya unos seis mil profesionales del sector primario murciano. Por su parte, la Junta de Castilla y León también ha dado luz verde al pago adelantado. En su caso, han ordenado la movilización de más de quinientos setenta y cinco millones de euros destinados a cerca de cuarenta y ocho mil seiscientos productores, lo que representa a la inmensa mayoría de los beneficiarios previstos en dicha comunidad.
Sin embargo, el panorama es radicalmente distinto en Castilla-La Mancha, donde la falta de liquidez ha provocado el estallido del descontento en el campo. La organización agraria AGRICAMAN ha alzado la voz para exigir la destitución inmediata de Julián Martínez Lizán, actual titular de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural.
Desde este colectivo lamentan la inacción del Ejecutivo autonómico frente a la celeridad demostrada por otras administraciones. En sus reivindicaciones, señalan que los productores de la región siguen a la espera de un dinero que resulta vital y lamentan que se les obligue a esperar mientras en otros territorios ya se ha movilizado el capital. Al respecto, han querido dejar clara su postura recordando que llevan meses alertando de la gravedad de la situación: "Ya el pasado mes de abril reclamamos públicamente que se anticiparan las ayudas de la PAC, planteando incluso que pudieran realizarse anticipos desde julio para proporcionar liquidez a unas explotaciones sometidas a unos costes de producción cada vez mayores".
Este agravio comparativo ha encendido los ánimos de un sector que atraviesa momentos de enorme asfixia económica, subrayando que estos ingresos resultan imprescindibles para garantizar el sostenimiento del tejido agropecuario en la región.





