El coso taurino Lorenzo Manuel Villalta de Socuéllamos se vistió de gala la noche del jueves para acoger el esperado concierto estrella de las celebraciones patronales. Este evento, que prácticamente ha marcado el broche de oro de la Feria y Fiestas 2026, registró una magnífica afluencia de espectadores. El excelente ambiente festivo estuvo protagonizado tanto por los vecinos del municipio como por un gran número de visitantes llegados desde distintos pueblos aledaños, atraídos por el innegable tirón de la mítica formación protagonista.
La velada musical arrancó con la actuación de La Chica de Ayer. La banda ejerció de telonera ofreciendo un espectáculo sobresaliente que confirma su constante evolución artística. Con cada subida a los escenarios demuestran un mayor nivel, logrando en esta ocasión caldear el ambiente y hacer vibrar al respetable como antesala perfecta.
El plato fuerte llegó con la aparición de Camela, una agrupación que trasciende lo estrictamente musical para erigirse como un verdadero hito de la cultura popular en España. Surgidos a comienzos de la década de los noventa en el barrio madrileño de San Cristóbal de los Ángeles, sus integrantes transformaron la industria al dar a luz a la tecno-rumba. Esta particular mezcla de ritmos electrónicos, giros vocales flamencos y pasionales relatos de romance y desilusión cautivó a toda una generación.
Resulta meritorio recordar que alcanzaron el estrellato desde la base, alejados del amparo inicial de las grandes emisoras comerciales. A través de la venta de casetes en mercadillos y estaciones de servicio, pulverizaron las listas de ventas hasta posicionarse como el segundo conjunto nacional más exitoso de la historia reciente, una impresionante trayectoria que forjaron junto a Miguel Ángel Cabrera, creador y teclista que se desvinculó del proyecto en el año 2013.
Durante su actuación en la plaza socuellamina, los asistentes se entregaron por completo al son de himnos imborrables. El recinto al unísono entonó estribillos de cortes como "Cuando zarpa el amor", "Lágrimas de amor", "Sueños inalcanzables" y "Nunca debí enamorarme". La noche concluyó con un extraordinario sabor de boca entre el público, confirmando que el legado de este dúo sigue más vivo que nunca en la memoria colectiva del país.





























