Santoral del 14 de agosto. Alfredo, Maximiliano, Arnulfo, Eusebio, Facanano, Marcelo, Tarsicio y Ursicino.

    14 de agosto. Mes dedicado a la devoción al Inmaculado Corazón de María. Jueves de la XIX Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Alfredo, Maximiliano, Arnulfo, Eusebio, Facanano, Marcelo, Tarsicio y Ursicino.


    Salmo

    Cuando Israel salió de Egipto,
    los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
    Judá fue su santuario,
    Israel fue su dominio. R/.

    El mar, al verlos, huyó,
    el Jordán se echó atrás;
    los montes saltaron como carneros;
    las colinas, como corderos. R/.

    ¿Qué te pasa, mar, que huyes,
    a ti, Jordán, que te echas atrás?
    ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
    colinas, que saltáis como corderos? R/.


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21–19,1):

    En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
    Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.» El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: «Págame lo que me debes.» El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: «Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.» Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: «¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?» Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros m¡ Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»
    Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

    Palabra del Señor


    San Alfredo, obispo de Hildeseheim en el siglo IX.

    San Maximiliano María Kolbe. Sacerdote franciscano polaco que fue asesinado por los Nazis en un campo de concentración, tras entregar voluntariamente su vida a cambio de la de un padre de familia. (s. XX).

    San Arnulfo obispo de Soissons. Monje después de haber sido soldado, fue elevado al episcopado, desde donde se esforzó en buscar la paz y la concordia, y, finalmente, murió en el monasterio que él mismo había fundado. (s. XI).

    San Eusebio de Roma, fundador de la iglesia que lleva su nombre en el monte Esquilino (s. IV/V).

    San Facanano de Ross en Hibernia (actual Irlanda), obispo y abad, que estableció allí un monasterio, célebre por su escuela, en donde se enseñaban ciencias divinas y humanas (s. VI).

    San Marcelo de Apamea, obispo y mártir, que, por haber destruido un templo de Júpiter, murió a manos de los enfurecidos gentiles (s. IV).

    San Tarcisio, mártir, que por defender la santísima Eucaristía de Cristo, que una furiosa turba de gentiles intentaba profanar, prefirió ser inmolado, muriendo apedreado antes que entregar a los perros las cosas santas (s. III). Patrono de los Servidores de los monaguillos.

    San Ursicino del Ilírico mártir (s. IV).