14 de agosto. Mes dedicado a la devoción al Inmaculado Corazón de María. Viernes de la XIX Semana del Tiempo Ordinario.
Felicidades a los que se llaman Alfredo, Maximiliano, Arnulfo, Eusebio, Facanano, Marcelo, Tarsicio y Ursicino.
Salmo
Ha cesado tu ira y me has consolado
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,3-12):
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?»
Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne»? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»
Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?»
Él les contestó: «Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora os digo yo que, si uno se divorcia de su mujer –no hablo de impureza– y se casa con otra, comete adulterio.»
Los discípulos le replicaron: «Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse.»
Pero él les dijo: «No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga.»
Palabra del Señor
San Alfredo, obispo de Hildeseheim en el siglo IX.
San Maximiliano María Kolbe. Sacerdote franciscano polaco que fue asesinado por los Nazis en un campo de concentración, tras entregar voluntariamente su vida a cambio de la de un padre de familia. (s. XX).
San Arnulfo obispo de Soissons. Monje después de haber sido soldado, fue elevado al episcopado, desde donde se esforzó en buscar la paz y la concordia, y, finalmente, murió en el monasterio que él mismo había fundado. (s. XI).
San Eusebio de Roma, fundador de la iglesia que lleva su nombre en el monte Esquilino (s. IV/V).
San Facanano de Ross en Hibernia (actual Irlanda), obispo y abad, que estableció allí un monasterio, célebre por su escuela, en donde se enseñaban ciencias divinas y humanas (s. VI).
San Marcelo de Apamea, obispo y mártir, que, por haber destruido un templo de Júpiter, murió a manos de los enfurecidos gentiles (s. IV).
San Tarcisio, mártir, que por defender la santísima Eucaristía de Cristo, que una furiosa turba de gentiles intentaba profanar, prefirió ser inmolado, muriendo apedreado antes que entregar a los perros las cosas santas (s. III). Patrono de los Servidores de los monaguillos.
San Ursicino del Ilírico mártir (s. IV).




