Socuéllamos, 7 de septiembre de 2025
Como manda la tradición, ASOCAVISO (Asociación de Catadores de Vino de Socuéllamos), tras finalizar el Concurso Nacional de Cata de Manchavino, ofrece una comida en la que es nombrado el CATADOR DEL AÑO.
Este año el honor ha recaído sobre Elías López Montero. Compartimos con los lectores los hitos más importantes en la biografía de este famoso enólogo tomellosero.
Elías López Montero (Tomelloso, Ciudad Real, 1982)
Enólogo y director técnico de Bodegas Verum
Formación y legado familiar
Nacido en Tomelloso, pertenece a una familia con tradición vitivinícola desde 1788. Estudió enología formando parte de la tercera generación de la familia dedicada al vino, con un profundo arraigo en la comarca de La Mancha.
Proyecto principal:
Bodegas y Viñedos Verum. Desde 2005 dirige, junto a sus hermanos, Verum, bajo un modelo de viticultura ecológica y de alta calidad, centrado en variedades autóctonas. Se ha destacado por recuperar viñedos centenarios y usar técnicas como vinificación en tinajas de barro de gran formato, integrando tradición e innovación.
Reconocimientos y premios
Respected by Gaggenau (Vinicultura 2021): elegido mejor enólogo del mundo en su categoría, por su apuesta por la calidad, sostenibilidad y variedades tradicionales.
Medalla de Oro en Enología Mayte Spínola (2022): reconocimiento a su carrera y su impacto en la transformación de los vinos manchegos como primer enólogo español en trabajar en la Patagonia Argentina.
Labor internacional
Ha liderado elaboraciones en zonas tan diversas como La Rioja, Patagonia Argentina, Chile y Sudáfrica, combinando experimentación técnica con respeto al terroir local.
Vinos emblemáticos
Las Tinadas Airén de pie franco (viñedos de 1950): calificado con 17,5–18 puntos por críticos como Tim Atkin y Ferrán Centelles, destacando como posiblemente “el mejor Airén” probado.
Filosofía profesional
Su enfoque combina innovación, identidad y respeto por el medio ambiente. Aboga por la diferenciación sin renunciar al origen manchego, promoviendo la potencialidad de variedades autóctonas como el Airén, y demostrando que La Mancha puede producir vinos de calidad mundial.





























