“…En España hay dos fantasmas, la revolución y la represión (II)” de Benito Cantero

Como señalábamos, la salida de Alfonso XIII y la proclamación de la II República fueron a la par. Esta, proclamada el 14 de abril de 1931, fue para algunos españoles un “camino ancho y limpio”, según Ortega y Gasset1. En dicha fecha se produjo algo más que el cambio de un régimen que desembocaría en la Guerra Civil. Esta segunda experiencia republicana tenía un imaginario bastante negro por el fracaso de la I República (1 de febrero de 1873-29 de diciembre de 1874), a lo que habría que añadir ese otro imaginario, tan poco favorable, creado en la época de Franco. No debemos olvidar que la república también la trajo la derecha con políticos como Miguel Maura, Alcalá Zamora… En fin, un aldabonazo cultural y liberal a una monarquía naufragante.

Pero ese referido “camino ancho” no fue tan limpio. Si, por un lado, muchos intelectuales resultaron defraudados2, por otro el propio Manuel Azaña no consiguió sustituir “lo tradicional por lo racional”. Y es que los planteamientos de esa elite intelectual no salieron del gueto de la minoría ilustrada3. De ahí que la utopía de la II República, según Gregorio Marañón, también falló por la falta de preparación de los políticos del momento que se dejaron llevar más por su exaltación revolucionaria, ya que pronto apareció un clima de violencia extrema que era contemporáneo con el del resto de Europa.

Desilusión que iba desde liberales como Unamuno, y el ya citado Ortega, hasta los jornaleros que no veían resueltos sus problemas de larga duración, como en el campo. Por lo tanto, llegado el año 1933 se ve el fracaso del ideal republicano a lo que habría que sumar los nacionalismos que no veían respaldado su ideario federal.

Sin una cimentación en condiciones, podemos decir que la república nació frágil, amenazada por la derecha y con poco respaldo de la izquierda. Eso sí, tuvo grandes “figurones” que, como Miguel Maura, llegaron a decir que la república fue “regalada” por la monarquía. Esa fragilidad también se debió a la escasez de republicanos. Si bien es cierto que tampoco había muchos monárquicos4. Lo que sí hubo fue muchos anticlericales. No sabemos si porque ha habido muchos clérigos en la historia de España.

Con el tiempo se ha idealizado a la II República. Cuando se trató, más bien, de una utopía admirable, pero demasiado rápida y sin dinero. Estas fueron algunas de las causas de su fracaso. A pesar de ello hubo algunos factores destacables como que, por primera vez, se reorganizaron los cristianos, surgieron movimientos de masas que se oponían al poder político, como la C.E.D.A.

Momento gravísimo fue la caída de Alejandro Lerroux, en 1935, por el estraperlo. Niceto Alcalá Zamora debería haber llamado a quien había ganado las elecciones, José María Gil Robles, y no convocar nuevas elecciones. Todas las fuerzas de izquierda y extrema izquierda se reorganizaron en el Frente Popular. La Guerra Civil estallaría en julio del 36.

Ya Galdós habló de los mismos males de la I República. Pero la Guerra Civil no fue inevitable; no existe tal fatalismo.      

Benito Cantero Ruiz. Catedrático de Geografía e Historia y Doctor en Antropología

[1] Frase igualmente atribuida, por el historiador Fernando García de Cortázar, a José Ortega y Gasset.

[2] Rectificación de la República es el título del discurso que el 6 de diciembre de 1931 realizó el filósofo, periodista y diputado José Ortega y Gasset, certificando su distanciamiento con la trayectoria que veía en la Segunda República Española, durante los debates constitucionales. Y su famosa frase “No es esto, no es esto”.

[3] Podemos hacer valer aquella frase de C. Marx, refiriéndose al Cádiz de 1808, cuando decía “…En Cádiz hay ideas sin hombres, y en España hombres sin ideas”.

[4] Como ya señalamos en otro relato, no ha habido grandes exaltaciones hacia la monarquía porque los españoles tenemos más bien un sentido utilitario de la misma.


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