José Marchante Parra recibió el reconocimiento a una 'Vida dedicada a las mulas'

- Publicidad -

Socuéllamos, 12 de agosto de 2025

En el segundo día de las II Jornadas Etnográficas de la Mula de Socuéllamos se homenajeó al patriarca de una prolífica dinastía de amantes de las mulas, José Marchante Parra, que, con sus 87 años muy bien llevados, recibió de Casimiro Medina la placa de reconocimiento por toda una vida dedicada a las mulas.

Después del homenaje a José Marchante, se procedió a preparar un almuerzo que consistió en huevos revueltos, hechos en el aceite que habían soltado unas sardinas saladas fritas previamente, de las cuales también se mezclaron algunos lomos con los huevos. Se pudieron degustar asimismo las sardinas, así como jamón y melón. Del almuerzo dio buena cuenta el público allí congregado, en un ambiente de cordial camaradería.

Al evento asistieron el concejal de Agricultura, Jesús del Socorro; el teniente de alcalde, José Luis Romero del Hombrebueno; el concejal de Servicios Municipales, Julio Aguado; así como las concejalas del grupo socialista, M.ª Ángeles Moreno y Vanessa Sáez.

Durante la jornada se emitió en directo, a través de conferencia telefónica, el programa de José Luis Romero del Hombrebueno en Locactiva Radio, «El Hombrebueno y la Tierra», en el que intervinieron muchos de los asistentes al evento, dando su testimonio personal en relación con el mundo de las mulas.

La Concejalía de Agricultura quiso así destacar la labor de estos sacrificados hombres que han entregado su vida a la agricultura, teniendo como aliadas a estas mulas: animales sufridos y trabajadores, con los que compartían la dureza de aquel mundo.

La vida de los gañanes con las mulas en La Mancha en general, y en Socuéllamos en particular —especialmente en los siglos XIX y buena parte del XX— era dura, monótona y físicamente agotadora, marcada por jornadas largas, un clima extremo y un trabajo que requería fuerza, resistencia y paciencia.

Los gañanes se levantaban antes del amanecer para preparar y aparejar las mulas, que había que alimentar de madrugada antes de ir al campo. El trabajo podía durar desde la primera luz hasta bien entrada la tarde, con apenas pausas para un mendrugo de pan, un poco de tocino o queso y vino para reponer fuerzas.

A pesar de la dureza, entre el gañán y sus mulas se formaba un vínculo profundo. Un animal bien cuidado rendía mejor, así que había un interés práctico… pero también un afecto genuino. Se les hablaba, se les cantaba y se les trataba con una mezcla de mando y cariño. Para lo cual había que ser «artista».

- Publicidad -
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

MÁS NOTICIAS

José Marchante Parra recibió el reconocimiento a una 'Vida dedicada a las mulas'

- Publicidad -

Socuéllamos, 12 de agosto de 2025

En el segundo día de las II Jornadas Etnográficas de la Mula de Socuéllamos se homenajeó al patriarca de una prolífica dinastía de amantes de las mulas, José Marchante Parra, que, con sus 87 años muy bien llevados, recibió de Casimiro Medina la placa de reconocimiento por toda una vida dedicada a las mulas.

Después del homenaje a José Marchante, se procedió a preparar un almuerzo que consistió en huevos revueltos, hechos en el aceite que habían soltado unas sardinas saladas fritas previamente, de las cuales también se mezclaron algunos lomos con los huevos. Se pudieron degustar asimismo las sardinas, así como jamón y melón. Del almuerzo dio buena cuenta el público allí congregado, en un ambiente de cordial camaradería.

Al evento asistieron el concejal de Agricultura, Jesús del Socorro; el teniente de alcalde, José Luis Romero del Hombrebueno; el concejal de Servicios Municipales, Julio Aguado; así como las concejalas del grupo socialista, M.ª Ángeles Moreno y Vanessa Sáez.

Durante la jornada se emitió en directo, a través de conferencia telefónica, el programa de José Luis Romero del Hombrebueno en Locactiva Radio, «El Hombrebueno y la Tierra», en el que intervinieron muchos de los asistentes al evento, dando su testimonio personal en relación con el mundo de las mulas.

La Concejalía de Agricultura quiso así destacar la labor de estos sacrificados hombres que han entregado su vida a la agricultura, teniendo como aliadas a estas mulas: animales sufridos y trabajadores, con los que compartían la dureza de aquel mundo.

La vida de los gañanes con las mulas en La Mancha en general, y en Socuéllamos en particular —especialmente en los siglos XIX y buena parte del XX— era dura, monótona y físicamente agotadora, marcada por jornadas largas, un clima extremo y un trabajo que requería fuerza, resistencia y paciencia.

Los gañanes se levantaban antes del amanecer para preparar y aparejar las mulas, que había que alimentar de madrugada antes de ir al campo. El trabajo podía durar desde la primera luz hasta bien entrada la tarde, con apenas pausas para un mendrugo de pan, un poco de tocino o queso y vino para reponer fuerzas.

A pesar de la dureza, entre el gañán y sus mulas se formaba un vínculo profundo. Un animal bien cuidado rendía mejor, así que había un interés práctico… pero también un afecto genuino. Se les hablaba, se les cantaba y se les trataba con una mezcla de mando y cariño. Para lo cual había que ser «artista».

- Publicidad -

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

MÁS NOTICIAS

client-image