El patio de butacas del Teatro Auditorio Reina Sofía de Socuéllamos acogió anoche la tercera velada de la XXXI Muestra Nacional de Teatro Villa de Socuéllamos. En esta ocasión, la compañía Mic Producciones conquistó al público con su versión de El lindo Don Diego, obra clásica escrita en 1662 por el dramaturgo Agustín Moreto.
La puesta en escena reformuló la tradicional «comedia de figurón» del Siglo de Oro para acercarla a la sensibilidad actual, convirtiendo el texto original en una farsa dinámica sobre lo que el montaje expone como «el culto al ego y la tiranía de la imagen». Mediante una notable ligereza en el verso, un ritmo escénico trepidante y un colorido despliegue gestual y físico, la propuesta conectó de lleno con la obsesión contemporánea por «el postureo y las apariencias».
La trama se desencadena a partir de los matrimonios acordados por Don Tello para sus dos hijas: mientras que Leonor es prometida al sensato Don Mendo, a la desdichada Inés se le asigna como futuro esposo a Don Diego, primo de este último. La tragedia cómica de Inés reside en el carácter de su prometido, un figurón engreído, esclavo de las modas y convencido de que su estampa constituye un milagro irresistible para cualquier mujer; todo ello mientras la joven guarda en secreto su verdadero amor hacia Don Juan.
Con el fin de frustrar el enlace sin desobedecer de manera frontal el mandato paterno, Inés recurre a la astucia de los criados Mosquito y Beatriz. Juntos traman un ardid en el que la sirvienta se hace pasar por una acaudalada y enigmática condesa fascinada por la belleza de Don Diego. La trampa surte efecto de inmediato: cegado por su propia vanidad y creyéndose merecedor de tan ilustre pretendiente, Don Diego rechaza con desdén a Inés para volcarse en su nueva conquista.
A partir de ese instante, la representación se precipita en «un torbellino de enredos, encuentros a oscuras y dobles sentidos». Al caer la máscara de la falsa aristócrata, el protagonista queda expuesto a la burla colectiva, consolidando los desenlaces amorosos de Inés con Don Juan y de Leonor con Don Mendo. Por su parte, Don Diego concluye la función despojado de boda y en completa soledad, aunque refugiado en su único y perpetuo amor: su propio reflejo en el espejo.
El ciclo teatral bajará definitivamente el telón esta noche, a partir de las 21:30 horas, con la función de clausura de Las preciosas ridículas, a cargo de la Compañía Arroz con Costra. Las localidades para presenciar el cierre del festival se encuentran a la venta en el portal web Globalentradas (www.globalentradas.com) y en las taquillas del Teatro Auditorio Reina Sofía, que abrirán sus puertas a las 19:30 horas.




















