Ayer, 20 de junio, la ancestral tradición de la trashumancia volvió a Socuéllamos. En esta ocasión, la vereda no condujo a las habituales ovejas merinas, sino que fueron las vacas de la reconocida familia Belenchón las que hicieron su entrada en el Paraje de Titos.
Tal y como se ha podido observar en los distintos vídeos captados durante la jornada, las reses venían con prisa, acelerando el paso para calmar la sed acumulada tras el duro trayecto. Numerosos amantes de la naturaleza y de las tradiciones se acercaron a disfrutar de este hermoso recibimiento, compartiendo un espectáculo que nos conecta con la noche de los tiempos.

El rebaño pertenece a los Belenchón, una emblemática familia de ganaderos originaria de Guadalaviar, en la Sierra de Albarracín. Guiados por expertos pastores como Enrique Belenchón, son un auténtico referente en España por mantener viva la trashumancia tradicional a pie. A pesar de los elevados costes, la falta de relevo generacional y las dificultades administrativas, continúan desplazando sus reses siguiendo el calendario de antaño: pasan el verano en las montañas de Teruel y el invierno en las cálidas dehesas de La Carolina y otras zonas de Sierra Morena.
Para lograrlo, atraviesan la Cañada Real Conquense, que es en la actualidad la vía pecuaria más transitada de España. Esta ruta histórica de más de cuatrocientos kilómetros es recorrida en su totalidad cada primavera y cada otoño por ganaderos de Andalucía, La Mancha y Aragón.
Desde las dehesas de Andújar y Linares, en el valle del Guadalquivir, el camino se dirige hacia el noreste por La Carolina y Vilches para atravesar Sierra Morena por el Castellar de Santiago, donde se divide en dos ramales. La ruta que afecta a nuestra comarca es el ramal oriental, también denominado de Los Chorros, que discurre por el Pozo de la Serna y Alhambra hasta bordear las hermosas lagunas de Ruidera. Desde allí, por Tomelloso, cruza nuestro término municipal en Socuéllamos y continúa por Las Pedroñeras hacia Cuenca.
Una vez en la capital conquense, diferentes cordeles facilitan el acceso a los pastos de la serranía. El itinerario más utilizado bordea la ciudad por Chillarón para internarse en los pinares por Mariana, Villalba de la Sierra y ascender a Las Majadas. Finalmente, la ruta cruza el río Júcar en las proximidades de Tragacete para remontar las estribaciones de la sierra hacia Guadalaviar, donde se cruza el río Tajo cerca de su nacimiento.
A lo largo de tres o cuatro semanas, atravesando los territorios de Jaén, Ciudad Real, Albacete, Cuenca y Teruel, los animales y sus pastores recorren a pie entre quince y veinticinco kilómetros diarios. Una proeza titánica que ayer, una vez más, nos regaló una estampa inolvidable en el corazón de Socuéllamos.
Compartimos con vosotros las bellísimas imágenes que nos dejó la jornada:





















































