Santoral del 21 de junio. Luis, Demetria, Engelmond, José Isabel, Juan, Leufredo, Meveno, Radulfo y Raimundo.

    21 de junio. Mes del Sagrado Corazón de Jesús. San Luis Gonzaga. Hoy comienza el verano. XII Domingo del Tiempo Ordinario, hoy hay que ir a Misa.

    Felicidades a los que se llaman Luis, Demetria, Engelmond, José Isabel, Juan, Leufredo, Meveno, Radulfo y Raimundo.


    Salmo

    Que me escuche tu gran bondad, Señor


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,26-33):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

    Palabra del Señor


    San Luis Gonzaga, religioso, quien, nacido de nobilísima estirpe y admirable por su inocencia, renunció a favor de su hermano el principado que le correspondía e ingresó en la Compañía de Jesús, sucumbiendo, apenas adolescente, por haber asistido durante una grave epidemia a enfermos contagiados.
    Apenas contaba siete años de edad cuando experimentó lo que podría describirse mejor como un despertar espiritual. Siempre había dicho sus oraciones matinales y vespertinas, pero desde entonces y por iniciativa propia, recitó a diario el oficio de Nuestra Señora, los siete salmos penitenciales y otras devociones, siempre de rodillas y sin cojincillo. Su propia entrega a Dios en su infancia fue tan completa que, según su director espiritual, San Roberto Belarmino, y tres de sus confesores, nunca, en toda su vida, cometió un pecado mortal. (s. XVI).

    Santa Demetria de Roma, virgen y mártir, de Roma. Que fue coronada con el martirio en tiempo de Juliano Apóstata. (s. IV).

    San Engelmond abad.

    San José Isabel Flores Varela presbítero, mártir durante la gran persecución cristera en México. (s. XX).

    San Juan Rigby mártir, el cual, reinando Isabel I, fue detenido en Londres y condenado a la pena capital por haberse reconciliado con la Iglesia Católica, siendo ahorcado en Southwark y, aun vivo, descuartizado. (s. XVII).

    San Leufredo, abad, que fundó el monasterio de la Santa Cruz, el cual presidió durante cuarenta y ocho años. (s. VIII).

    San Meveno de Gaël, abad, que, nacido en Cambria, se retiró a los bosques de la Armórica y fundó un monasterio (s. VI).

    San Radulfo de Bourges, obispo, quien, solícito por la vida sacerdotal, junto con presbíteros de la iglesia que tenía encomendada recogió textos de los santos Padres y de los cánones para el uso pastoral. (s. IX).

    San Raimundo de Barbastro, que, siendo canónigo regular, fue designado obispo de Roda y de Barbastro, de donde fue expulsado tres años de la sede por no querer luchar nunca con las armas contra los enemigos del nombre cristiano. (s. XII)