Primero me gustaría dar las gracias al Ayuntamiento y a la Hermandad de Nuestra Señora de Loreto por pensar en mí y darme la oportunidad de estar aquí esta noche, me siento muy agradecido y es un orgullo para mí poder representar a la gran familia que formamos los socuellaminos que vivimos de forma directa o indirecta de la viña y el vino.
La verdad que cuando me hice a la idea que sería el pregonero de Manchavino no podía sospechar que estaría tan bien acompañado. Por un lado, nuestro "Joven Agricultor" José Carlos y nuestra "Agricultora del Año" Laura, muy jóvenes los dos, espero que la ilusión que hoy tenéis por vuestro campo os acompañe en toda vuestra vida laboral, mucha suerte y muchos éxitos. Una vida dedicada al vino la de Tomás, además de al servicio del agricultor y a preservar y fomentar nuestra cultura y nuestras tradiciones. Y por otro lado, nuestras "Vinateras de Honor" Inés y Lola, mujeres manchegas de cuna, que llevan por bandera su tierra haya donde van.
Me alegré cuando supe que tendríamos Vinateras de Honor por que la mujer siempre ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de nuestra tierra, y nuestro vino trabajando en el campo, ayudando a sacar adelante la economía familiar, hoy la mujer nos la encontramos ligada al vino en los consejos rectores de las bodegas, en los laboratorios como enólogas, de comerciales o como Laura en la propia viña. Antes igual que ahora la mujer tiene un papel fundamental en el mundo del vino y quería esta noche ponerlo en valor.
Mi cometido esta noche es anunciar a los vecinos de Socuéllamos que se acercan días festivos, pero no de una festividad cualquiera, se acerca Manchavino, una festividad que identifica a Socuéllamos y sus gentes como ninguna otra, en estos días se mezcla la pasión y la devoción del pueblo de Socuéllamos por su Patrona a la vez que podemos asistir a diversas actividades lúdicas y culturales relacionadas con el vino, nuestro eje económico y social.
Estos días nuestra querida patrona abandona su casa y pasea las calles de su pueblo junto a sus vecinos, la admiración y cariño que el pueblo de Socuéllamos profesa por su Virgen de Loreto queda latente en cada mirada en cada gesto que sus vecinos le dedican.
Estos días también nuestra patrona será escoltada por el Ejército del Aire, que como cada año por estas fechas nos visita para juntos honrar y festejar el aniversario de nuestra Virgen de Loreto.
En los actos conjuntos que se celebran se aúna el amor por nuestra patria, a nuestra bandera, y a nuestra querida Virgen, es una mezcla de sensaciones en los que irremediablemente en muchas ocasiones se pone el vello de punta y rasean los ojos de los asistentes.
Animo a todos a asistir a los diferentes actos religiosos y lúdicos que la Hermandad Virgen de Loreto y el Ayuntamiento han preparado para el disfrute de vecinos y visitantes como, por ejemplo, la santa misa, la procesión en honor a nuestra patrona, o la exhibición de nuestro ejército del aire.
¡Ojo! Que aunque compartamos patrona con el Ejército del Aire, la Virgen de Loreto es nuestra!! Su casa está en Socuéllamos desde hace más de 400, años, así que… solo se la dejamos un ratito de vez en cuando.
Por otro lado, tenemos Manchavino, un escaparate único para los vinos de todas las bodegas de la localidad, vinos de extraordinaria calidad que año tras año, cosechan más premios en concursos nacionales e internacionales, que se afianzan en los mercados más exigentes y que compiten sin ningún complejo con los vinos de cualquier región vitivinícola.
Nuestras bodegas equipadas tecnológicamente hablando con la maquinaria más vanguardista y excelentes equipos humanos, compuestos por enólogos, equipos de dirección, personal de bodega, comerciales, etcétera, hacen realidad que tengamos un producto de excelente calidad como antes mencionaba.
Desde niño recuerdo que septiempre huele a vendimia, Socuéllamos se llena de gente nueva paseando por sus calles, un constante trasiego de tractores y remolques desde el campo a la bodega, un característico olor a mosto fermentando en las bodegas que impregnan las calles de la localidad.
Pero todo lo anterior no tendría sentido sin las manos del agricultor, trabajador incansable de sol a sol, a mí siempre que me preguntan y tengo ocasión, digo que el vino se hace en el campo, el protagonista indiscutible desde tiempos inmemoriales en esta tierra son los hombres y mujeres que madrugan cada mañana para cuidar de sus cultivos y sacar sus cosechas adelante.
Tarea cada vez más difícil, hace unos días hablando con un buen amigo y vecino de viña me contaba estar desilusionado y cansado esto es un sentir cada vez más mayoritario entre nuestros agricultores ya que tengo ocasión de hablar con muchos de ellos a diario.
Hoy en día ser agricultor debería estar convalidado con 4 años de derecho, un módulo de asesor fiscal y contable, otro módulo de asesor financiero, además de contar con un especialista en confederación hidrográfica y otro en los nuevos ecoregímenes de la PAC, que estamos todos perdidos. Nos pasamos la semana de oficina en oficina y ya… si nos queda algo de tiempo libre, podemos ir a la viña
Nuestros costes de producción se han elevado considerablemente en los últimos años mientras que nuestros productos siguen en precios de hace 30 años, esta es la realidad del sector esto provoca la desilusión del agricultor en activo y complica el relevo generacional puesto que no es un sector atractivo para nuestros jóvenes.
Pero os voy a contar algo, en el año 1298 el maestre de la Orden de Santiago concedió a Socuéllamos unos privilegios por los que se libraba del pago de diezmos y tributos a aquellos que se asentasen y plantasen vides en nuestra localidad. Hace más de 700 años que se plantaron las primeras viñas en nuestra tierra, y durante este largo tiempo, las gentes de este pueblo han sabido solventar todos los problemas que han ido surgiendo, sufrimos el ataque de la filoxera, hemos sufridos ciclos lluviosos y grandes sequías, heladas, enfermedades y Socuéllamos, sus viñas y sus agricultores seguimos aquí de pie.
Por eso por muchos obstáculos y zancadillas que nos pongan, buscaremos la solución y seguiremos cultivando nuestras tierras, produciendo uvas de calidad y elaborando los mejores vinos por muchos años más.
Hablando del relevo generacional os voy a contar como este pregonero, se llegó a ilusionar con sus viñas, y decidió dedicar su vida a cuidar de ellas.
Puede en mi caso que la genética haya jugado su papel, puesto que desde pequeño he visto a mis padres trabajar en el campo, al igual que a mis abuelos, tanto maternos como paternos, ya que tuve la suerte de conocerlos a todos. De la casa de mis abuelos maternos recuerdo que mi abuelo Tomás como buen Alcolea que era, además de las viñas tenía ganado, hace unos días visitaba con mi niña de 3 años una granja escuela para ver unas gallinas y unas cabras, cuando yo era niño solo tenía que visitar la casa de mis abuelos allí te podías encontrar todo tipo de animales.
De la casa de mis abuelos paternos de mi abuelo Julián “El Curro”, tenía la opción del campo o la pintura, como mi tío Ricardo y otros muchos familiares, él también tenía algunos animales, aunque menos, pero lo que siempre me ha llamado la atención de esta casa es su antigua bodega, bodega que adquirieron los abuelos de mi abuelo allá por el año 1875, y que mi abuelo y sus hijos la mantuvieron en activo hasta los años 80.
Además, tuve la suerte de tener un tercer abuelo, mi tío Tomás, en realidad era tío de mi madre, mi tío era una persona muy humilde entre sus posesiones más preciada tenía una vieja bicicleta, en aquella bicicleta corrimos mil de aventuras, nos íbamos a recoger setas, a buscar paloduz, en aquella vieja bicicleta fui por primera vez al Paquito Giménez a ver a la U.D Socuéllamos, y como no… a la viña. Mi tío me enseñó el valor de las cosas sencillas, me regaló parte de su vida, me regaló, su tiempo. Apenas disfrutamos el uno del otro 10 años, pero en mis recuerdos sigue vivo cada día.
Con esto os quería decir lo importante de dedicar tiempo a nuestros seres queridos, animo a los abuelos, abuelas, padres tíos a todos, a coger estos días de Manchavino a vuestros pequeños de la mano y asistir a las actividades que hay preparadas para ellos creando así un bonito recuerdo de estas fiestas.
Con estos antecedentes que os acabo de contar ya tenía muchas papeletas de acabar en la viña.
Mis primeros contactos con la viña, fueron siendo un niño y a modo de juego, recuerdo ir los fines de semana a colocar los sarmientos que mi padre había podado durante la semana, íbamos mi madre y yo, y convertíamos la viña en la vuelta ciclista a España, puesto que cada uno en nuestro hilo elegíamos a un ciclista de los más destacados del momento y hacíamos carreras, también me gustaba mucho regar con los chuflitos me iba con mi padre en verano y le ayudaba enganchando la labilla de los tubos de riego que él sacaba del barro y así fui creciendo entre vueltas a España y chuflitos.
Todo estaba en orden, mi padre con su trabajo, mi madre en casa y ayudando a mi padre cuando podía y yo con mis estudios.
Pero de repente todo iba a cambiar mi padre se empezó a encontrar mal, cada día estaba más débil y muchos días no podía trabajar, entonces la Joaquineta, mi madre, con su 1,50 de estatura, decidió dar un paso al frente coger el timón, y yo con ella, y con mi poca experiencia estaba decidido a arrimar el hombro todo lo posible.
Así cogimos las tijeras y nos fuimos a podar, ese dicho tan nuestro que dice que un burro fue el primer podador, nos tranquilizaba bastante, el fin de semana íbamos a colocar los sarmientos que nosotros habíamos cortado, llegó la hora de regar, y en esta ocasión quien enganchaba la labilla era mi madre y quien sacaba los tubos del barro era yo, también me vi labrando con el tractor y la verdad que cuando lo hacía mi padre, parecía más fácil, algunas cepas inocentes pagaron la novatada.
Y así fue transcurriendo el tiempo y llegó la vendimia y con la poda de aquella manera y algunas cepas menos, pudimos sacar adelante la cosecha, así encadené 2 o 3 años viviendo en primera persona todo el ciclo de la viña, y aquello me empezaba a gustar, me gustaba, me gusta sobre todo el mes de abril, aún me sigue pareciendo mágico que las cepas después de todo el invierno vuelvan a la vida con sus nuevos brotes y sus frutos.
Recuerdo que los días que mi padre se encontraba con fuerzas, le decía a mi madre de dar un paseo, su paseo casi siempre era visitar a nuestra patrona, nuestra Virgen de Loreto, recuerdo llegar a pedir las llaves de la ermita para poder pasar un ratito cerca de la virgen y pedir por su salud.
Y así pasaron los años, hasta que una primavera fue realmente mágica además de la brotación de las viñas mi padre empezó a mejorar, llegando a recuperarse por completo, y ahí estábamos los dos, trabajando codo con codo a diario.
Me di cuenta que estaba en casa, cuidando de mis viñas, trabajando con mis padres, no necesitaba nada más, lo tenía todo, era feliz, y en ese momento decidí que quería dedicar mi vida a la agricultura.
A día de hoy seguimos trabajando juntos con la misma ilusión de antaño, además en el año 2016 Ángel Martínez López, mi padre y un servidor decidimos dar un paso más y creamos Bodegas y Viñedos Los Ángeles, para así poder completar el ciclo y elaborar vinos de nuestros viñedos.
Parece que fue ayer y estamos inmersos en nuestra octava campaña de vendimia, esto es un proyecto a largo plazo, en el que aún nos quedan muchas cosas por hacer, hemos aprendido mucho durante este periodo, y aún nos queda mucho por aprender.
Podría decir que los objetivos con los que empezamos este apasionante proyecto están prácticamente cumplidos.
A día de hoy elaboramos vinos de distintos varietales, como verdejo, moscatel, viognier, etcétera, y como no, nuestras variedades autóctonas como son airen y cencibel todas ellas de nuestros viñedos cultivados de forma ecológica.
Ahora, ya no somos tres, ahora somos cuatro y media, mi mujer Isabel y mi hija María cuando tenemos que servir un pedido de embotellado nos vamos todos a embotellar y mi hija juega con las botellas y los corchos, en vendimia coge un cepillo e imita a su madre barriendo el orujo de la bodega y después juega a que es un caballo, la vida se abre camino como en aquella primavera de mi niñez…
Bueno..vamos terminando pero no me quería despedir de vosotros sin antes mandar unos mensajes.
A los jóvenes, luchar por vuestros sueños, esta noche hablamos de agricultura, pero da igual si uno sueña ser médico, o musico o informático o cualquier otra cosa, no será fácil os lo digo por propia experiencia, os costará trabajo y esfuerzo pero merecerá la pena. Si no lucháis por vuestros sueños alguien os contratara para luchar por los suyos.
A mis contemporáneos a los que estamos en activo, aunque como hemos comentado antes la situación no es fácil, busquemos una excusa que nos motive a levantarnos cada día con ilusión, hemos heredado un legado precioso y tenemos el deber de conservarlo y la responsabilidad de dejar a nuestros hijos un mundo mejor como nuestros padres hicieron con nosotros.
A nuestros mayores, esa generación que empezaron de niños ayudando a sus padres en el campo, que han vivido y se han adaptado a todo tipo de cambios, que han dedicado su vida a trabajar que aún hoy siguen ayudando a sus hijos, que han sacrificado su vida por hacer la nuestra más fácil… a todos ellos…Gracias…… Muchas gracias.
Disfrutad de las fiestas de Manchavino.
¡Viva la Virgen de Loreto! ¡Viva el vino!




