SALTACIÓN
En este día ocho de septiembre
¡yo al aire quiero gritar,
lleno de felicidad,
con estas palabras bellas
haciendo buen uso de ellas!
¡VIVA NUESTRA SEÑORA DE LORETO!
La más hermosa y bella.
¡Felicidades, Virgen de Loreto!
De flores toma este ramo;
aunque bellas son las flores,
mucho más lo son sus manos.
Porque mis deseos son para ti leyes sagradas,
que por mucho que te hable
jamás te veo enfadada.
Cuando yo te rezo algo
que tú siempre te mereces,
lo tomas con ilusión
y lo devuelves con creces.
Y eso es verdad,
¡Virgen de Loreto!
Es amor sin intereses;
ese amor que tú me das
para siempre lo quiero tener.
Que en mi corazón tengo,
y a la Virgen de Loreto
para ella he hecho un altar
para que mi voz la oiga
como un coro celestial.
Y así, de noche y de día,
tengo su imagen presente;
como signo de la cruz,
podré tenerla presente
cada día que me despierte...
José Antonio Salamanca






