1 de marzo. Viernes de la 2ª semana de Cuaresma.
Felicitamos a los bautizados como David, Albino, Félix, Inés, León, Rosendo, Siviardo o Suitberto.
Salmo: Recordad las maravillas que hizo el Señor
Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,33-43.45-46):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola:
“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cayó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.
Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.
Palabra del Señor
San David de Gales obispo en Menevia, que, imitando los ejemplos y virtudes de los Padres orientales, fundó un monasterio, del cual partieron muchos monjes que evangelizaron Cambria, Irlanda, Cornualles y Armórica (s. VII)
San Albino de Anjou obispo, que reprendió con vehemencia las orgullosas costumbres de los poderosos y, para renovar la Iglesia, promovió con empeño el Tercer Concilio de Orleans (s. VI)
San Félix III, papa que fue antepasado del papa san Gregorio I Magno. (s. V)
Santa Inés Cao Kuiying mártir, la cual, casada con un marido violento, tras la muerte de éste se entregó con mandato del obispo a la enseñanza de la doctrina cristiana, por cuyo motivo, después de ser recluida en una cárcel y sufrir crudelísimos tormentos, confiando siempre en el Señor pasó a los festines eternos. (s. XIX)
San León de Vasconia obispo y mártir (s. IX)
San León Lucas. En el monasterio de Vena, en las fragosidades del monte Mercurio, en Calabria, san León Lucas, abad de Mula, que, ajustándose a las instituciones de los monjes orientales, destacó en la vida eremítica y cenobítica (s. IX)
San Rosendo de Celanova. En Celanova, de Galicia, en España, san Rosendo, antes obispo de Dumio, que cuidó de promover o instaurar la vida monástica en la misma región y, habiendo renunciado a la función episcopal, tomó el hábito monástico en el monasterio de Celanova, que después presidió como abad. (s. X)
San Siviardo abad de Anille (s. VII)
San Suitberto obispo, quien, monje primeramente en Northumbria, fue compañero de san Willibrordo y, ordenado obispo por san Wifrido, predicó el Evangelio a los bátavos, frisios y otros pueblos de Germania, falleciendo piadosamente en el monasterio que había fundado, siendo ya de anciano. (s. VIII)





























