Santoral del 10 de abril de 2024. Ezequiel, Apolonio, Beda, Fulberto, Macario, Magdalena, Miguel de los Santos y Paladio.

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10 de abril. Miércoles de la II Semana de Pascua.

Felicitamos por su onomástica a los bautizados como: Ezequiel, Apolonio, Beda, Fulberto, Macario, Magdalena, Miguel de los Santos (un santo que vivió en el Convento Trinitario de Socuéllamos) y Paladio.

Salmo: Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,16-21):

TANTO amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra del Señor

San Ezequiel, Profeta del Antiguo Testamento, que combatió la idolatría y la corrupción del exilio del pueblo de Israel.

San Apolonio de Alejandría presbítero y mártir.

San Beda el Joven, monje, que, después de estar sirviendo durante cuarenta y cinco años al emperador Carlomagno, eligió servir el resto de su vida al Señor en el monasterio (s. IX)

San Fulberto obispo, cuya doctrina nutrió a muchos, y con munificencia e ingenio comenzó la iglesia catedral, promoviendo la devoción a la Virgen María, Reina de Misericordia. (s. XI)

San Macario de Gante peregrino, quien, recibido entre los monjes de San Bavón, al año siguiente falleció consumido por la peste. (s. XI)

Santa Magdalena de Canossa virgen, que espontáneamente renunció a todas las riquezas de su patrimonio para seguir a Cristo y fundó un instituto doble: el de las Hijas y el de los Hijos de la Caridad, para fomentar la instrucción cristiana de los niños. (s. XIX)

San Miguel de los Santos presbítero de la Orden de la Santísima Trinidad, que se entregó por completo a obras de caridad y a la predicación de la palabra de Dios. Este santo estuvo durante un corto periodo de tiempo en el Convento Trinitario de Socuéllamos, aparte de en los conventos de La Solana, Valdepeñas y otros más. (s. XVII)

San Paladio de Auxerre obispo, que fue abad del monasterio de San Germán y, recibido el episcopado, participó en muchos concilios y se dedicó a restaurar la disciplina eclesiástica. (s. VII)

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Felicitamos por su onomástica a los bautizados como: Ezequiel, Apolonio, Beda, Fulberto, Macario, Magdalena, Miguel de los Santos (un santo que vivió en el Convento Trinitario de Socuéllamos) y Paladio.

Salmo: Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha

Lectura del santo evangelio según san Juan (3,16-21):

TANTO amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra del Señor

San Ezequiel, Profeta del Antiguo Testamento, que combatió la idolatría y la corrupción del exilio del pueblo de Israel.

San Apolonio de Alejandría presbítero y mártir.

San Beda el Joven, monje, que, después de estar sirviendo durante cuarenta y cinco años al emperador Carlomagno, eligió servir el resto de su vida al Señor en el monasterio (s. IX)

San Fulberto obispo, cuya doctrina nutrió a muchos, y con munificencia e ingenio comenzó la iglesia catedral, promoviendo la devoción a la Virgen María, Reina de Misericordia. (s. XI)

San Macario de Gante peregrino, quien, recibido entre los monjes de San Bavón, al año siguiente falleció consumido por la peste. (s. XI)

Santa Magdalena de Canossa virgen, que espontáneamente renunció a todas las riquezas de su patrimonio para seguir a Cristo y fundó un instituto doble: el de las Hijas y el de los Hijos de la Caridad, para fomentar la instrucción cristiana de los niños. (s. XIX)

San Miguel de los Santos presbítero de la Orden de la Santísima Trinidad, que se entregó por completo a obras de caridad y a la predicación de la palabra de Dios. Este santo estuvo durante un corto periodo de tiempo en el Convento Trinitario de Socuéllamos, aparte de en los conventos de La Solana, Valdepeñas y otros más. (s. XVII)

San Paladio de Auxerre obispo, que fue abad del monasterio de San Germán y, recibido el episcopado, participó en muchos concilios y se dedicó a restaurar la disciplina eclesiástica. (s. VII)

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