11 de julio. Mes de la Preciosísima Sangre de Cristo. San Benito, patrono de Europa.
Felicidades a los que se llaman Benito, Abundio, Sabino, Cipriano, Drostán, Hidulfo, Leoncio, Marciana, Marciano, Olga, Pío, Plácido, Quetilo, Sidronio o Sigisberto.
Salmo
Bendigo al Señor en todo momento
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo 19,27-29:
En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.»
Palabra del Señor.
San Benito de Nursia, abad, Patrono principal de Europa, que habiendo nacido en Nursia, fue educado en Roma y abrazó luego la vida eremítica en la región de Subiaco, viéndose pronto rodeado de muchos discípulos. Pasado un tiempo, se trasladó a Casino, donde fundó un célebre monasterio y compuso una Regla que se propagó de tal modo por todas partes, que ha merecido ser llamado “Patriarca de los monjes de Occidente”. Hermano gemelo de santa Escolástica. Murió, según la tradición, el veintiuno de marzo.(s. VI).
San Abundio de Córdoba, presbítero, que durante la persecución llevada a cabo por los musulmanes, preguntado por el juez confesó intrépidamente la fe, lo que provocó la ira de éste, que sin más le dio muerte y después expuso su cuerpo para que fuera pasto de perros y de bestias salvajes. (s. IX).
San Cindeo de Panfilia mártir. (s. III).
San Sabino y Cipriano de Brescia, mártires (s. V).
San Drostán de Deer, abad, que después de haber gobernado varios monasterios abrazó la vida eremítica (s. VI).
San Hidulfo de Tréveris, que siendo corepíscopo de Tréveris, se retiró a la soledad, y habiendo acudido a él muchos discípulos, con ellos fundó un monasterio del que fue superior. (s. VIII).
San Leoncio de Burdeos, obispo, honor del pueblo y de la ciudad, que dignificó templos, restauró baptisterios y se distinguió por su generosidad hacia los pobres (s. VI).
Santa Marciana de Mauritania, virgen, la cual, condenada a las fieras, alcanzó la palma del martirio (s. IV).
San Marciano de Iconio, mártir, que bajo el prefecto Perenio alcanzó la palma del martirio, pasando por muchos tormentos (s. III/ IV).
Santa Olga de Kiev, abuela de san Vladimiro, la primera de la dinastía de los Ruriks que recibió el bautismo, en el que se le impuso el nombre de Helena, dejando su conversión abierto el camino para que el pueblo ruso abrazase el cristianismo. (s. X).
San Pío I papa, hermano de Hermas, autor éste de una obra cuyo título es El Pastor, denominación que bien mereció el santo Pontífice, pues durante quince años fue de verdad un buen pastor que guardó la Iglesia. (s. II).
Santos Plácido, mártir, y Sigisberto, abad, este último compañero de san Columbano y fundador del monasterio de San Martín, en Disentis, donde fue el primero que coronó su vida monástica con el martirio (s. VII).
San Quetilo de Viborg, canónigo regular, que puso gran interés en el funcionamiento de la escuela capitular, siendo modelo para todos (s. XII).
San Sidronio de Sens mártir (s. III).




