Santoral del 13 de julio. Enrique, Teresa, Clelia, Esdras, Eugenio, José, Miropa, Sara, Silas y Turiavo.

    13 de julio. Mes de la Preciosísima Sangre de Cristo. Lunes de la XV Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Enrique, Teresa, Clelia, Esdras, Eugenio, José, Miropa, Sara, Silas y Turiavo.


    Salmo

    Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
    Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

    Palabra del Señor


    San Enrique, emperador de los romanos, que, según la tradición, de acuerdo con su esposa Cunegunda puso gran empeño en reformar la vida de la Iglesia y en propagar la fe en Cristo por toda Europa, donde, movido por un celo misionero, instituyó numerosas sedes episcopales y fundó monasterios. Murió en este día en Grona, cerca de Göttingen, en Franconia. (s. XI).

    Santa Teresa de los Andes. Es la primera chilena y la primera Carmelita americana que ha alcanzado el honor de los altares. (s. XX).

    Santa Clelia Barbieri, virgen, que dedicó su vida a ayudar espiritualmente sobre todo a las niñas pobres y abandonadas, y para ello fundó la Congregación de las Hermanas Mínimas de la Virgen de los Dolores. (s. XIX).

    San Esdras, sacerdote y escriba, que, vuelto de Babilonia a Judea en tiempo de Artajerjes, rey de los persas, congregó al pueblo que estaba disperso y puso gran empeño en que se conociese, se cumpliese y se enseñase en Israel la Ley del Señor.

    San Eugenio de Cartago, obispo de Cartago, glorioso por su fe y sus virtudes, que sufrió el destierro durante la persecución desencadenada por los vándalos. (s. VI).

    San José Wang Guiji mártir en China, que durante la misma persecución prefirió morir gloriosamente por Cristo antes que salvar su vida diciendo, como le sugerían, una pequeña mentira. (s. XX).

    Santa Miropa de Chíos, mártir (s. III/IV).

    Santa Sara, abadesa en Libia en el norte de África (s. IV)

    San Silas, elegido y enviado por los apóstoles con Pablo y Bernabé a las Iglesias de la gentilidad para anunciar el Evangelio, misión en la que, lleno de la gracia de Dios, puso gran empeño (s. I).

    San Turiavo, abad del monasterio de Dôle y obispo (s. VII/VIII).