9 de junio. Mes del Sagrado Corazón de Jesús. Martes de la X Semana del Tiempo Ordinario.
Felicidades a los que se llaman Efrén, Columba, Diómedes, Feliciano, Maximiano, Primo, Ricardo y Vicente.
Salmo
Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,13-16):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»
Palabra del Señor
San Efrén de Siria, diácono y doctor de la Iglesia, que primero ejerció en Nísibe, su patria, el ministerio de la predicación y la enseñanza de la doctrina, pero cuando los persas invadieron Nísibe se trasladó a Edesa, en Osrhoene, donde, con los discípulos que le habían seguido, inició una escuela teológica, ejerciendo su ministerio con la palabra y los escritos. Célebre por su austeridad de vida y la riqueza de su doctrina, por los exquisitos himnos que compuso mereció ser llamado “cítara del Espíritu Santo”. (s. IV).
San Columba de Iona presbítero y abad, el cual, nacido en Hibernia (hoy Irlanda) e instruido en los preceptos monásticos, fundó, allí y en otros lugares, monasterios célebres por la observancia y por el cultivo de las letras, y ya anciano, esperando el supremo día, murió cuando estaba al pie del altar. Una leyenda dice que luchó con el monstruo del lago Ness. (s. VI).
San Diomedes de Nicea mártir.
San Feliciano y san Primo mártires, enterrados en la Vía Nomentana, en el lugar llamado “ad Arcas”.
San Maximiano obispo de Siracusa, al que menciona a menudo el papa san Gregorio I Magno. (s. VI).
San Ricardo obispo de Andria inglés de nacimiento y célebre por sus méritos, recibió con devoción las reliquias de los santos Erasmo y Ponciano. (s. XII).
San Vicente de Vernemet mártir, que, según cuenta la tradición, mientras el pueblo celebraba una fiesta en honor del sol, él consumó su martirio en nombre de Cristo. (s. III).





























