Santoral del 16 de agosto. Roque, Armagilo, Beatriz, Esteban, Frambaldo, Rosa, Serena y Teodoro.

    16 de agosto. Mes dedicado a la devoción al Inmaculado Corazón de María. XX Domingo del Tiempo Ordinario. Hoy es domingo, hay que ir a Misa.

    Felicidades a los que se llaman Roque, Armagilo, Beatriz, Esteban, Frambaldo, Rosa, Serena y Teodoro.


    Salmo

    Oh Dios, que te alaben los pueblos,
    que todos los pueblos te alaben


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,21-28):

    En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
    Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Él no le respondió nada.
    Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
    Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
    Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»
    Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
    Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
    Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
    En aquel momento quedó curada su hija.

    Palabra del Señor


    San Roque. En la Lombardía, san Roque, que, nacido en Montpellier, del Languedoc, en la actual Francia, adquirió fama de santidad peregrinando piadosamente y curando por toda Italia a los afectados de peste (s. XIV). En este momento este santo nos vendría bien ya que se pide su intercesión en casos de epidemias.

    San Armagilo eremita en la Bretaña menor. (s. VI).

    San Arsacio de Nicomedia, que, en tiempo del emperador Licinio, dio testimonio de su fe en Cristo y, apartándose del ejército, llevó vida solitaria en Nicomedia. Finalmente, vaticinando la futura destrucción de la ciudad, entregó su espíritu a Dios mientras oraba (s. IV).

    Santa Beatriz da Silva Meneses, virgen, que fue dama noble de corte de la reina Isabel, pero, después, prefiriendo una vida de mayor perfección, se retiró a las religiosas de la Orden de Santo Domingo durante muchos años y fundó, finalmente, una nueva Orden con el título de Orden de la Concepción de la Bienaventurada Virgen María. (s. XV).

    San Esteban rey de Hungría, que, regenerado por el bautismo y habiendo recibido la corona real de manos del papa Silvestre II, veló por la propagación de la fe de Cristo entre los húngaros y puso en orden la Iglesia en su reino, dotándola de bienes y monasterios. Justo y pacífico en el gobierno de sus súbditos, murió en Alba Real (Székesfehérvár), en Hungría, el día de la Asunción, entrando su alma en el cielo. (s. XI).

    San Frambaldo de Le Mans, monje, que pasó su vida ya en la soledad, ya viviendo en monasterios (s. VII).

    Santa Rosa Fan Hui, virgen y mártir en China, que, durante la persecución desencadenada por los seguidores de la secta «Yihetuan», fue arrojada a un río recubierta de heridas, todavía con vida. (s. XX).

    Santa Serena de Roma, emperatriz, mujer del emperador Diocleciano. Convertida y bautizada por San Ciriaco, practicó la religión católica en el palacio del emperador y salvó las vidas de muchos cristianos, interponiendo su valimiento ante aquel monstruo de crueldad. (s. IV).

    San Teodoro de Sión, primer obispo de aquella ciudad, que, siguiendo el ejemplo de san Ambrosio, defendió la fe católica contra los arrianos y veneró con magnificencia las reliquias de los mártires de Agauno (s. IV).