Santoral del 17 de abril. Jueves Santo en la Cena del Señor

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17 de abril. Jueves Santo en la Cena del Señor

Hoy el santoral trae algún nombre raro y curioso, celebran su onomástica los que tiene como nombre: Aniceto, Acacio, Donnan, Inocencio, Pantagato, Roberto (por partida doble) y Ustazades.

Salmo

El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (13,1-15)

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?»
Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»
Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.»
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»
Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»
Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.»
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»

Palabra del Señor


San Ustazades que era eunuco, los eunucos eran unos sirvientes a los que extirpaban los testículos de niños para dedicarlos al cuidado del harén o serrallo de los soberanos, es curioso que muchos de estos eunucos tenían gran poder y ascendencia sobre los reyes pues se encontraban entre su personal de confianza, hasta el punto que Ustazades era padrino del mismo rey.
San Ustazades fue martirizado junto con un grupo de compañeros mártires después de la muerte de san Simeón en Persia, (actual Irán e Irak), bajo el reinado de Sapor II, el Grande, emperador sasánida del 309 al 379. Durante su reinado, Persia vivió una edad de oro en poder y conquistas. Se dice que Sapor II fue el único rey de la historia que fue coronado en el útero, la corona fue colocada sobre el vientre de su madre. Su imperio estuvo en lucha contra un decadente imperio romano. Aún no había aparecido la religión musulmana y los persas de la época eran zoroastristas y perseguían las herejías y apostasías contra esta religión. Ustazades y sus compañeros mártires fueron degollados por causa del nombre de Cristo. Ustazades sufrió el martirio en el palacio de Artajerjes, hermano del rey Sapor, en la provincia de Adiabena. (s. IV)

San Aniceto papa, duodécimo sucesor de San Pedro, defendió la Iglesia de las herejías.(s. II)

San Acacio de Melitene obispo, que intervino en el Concilio de Efeso contra Nestorio para defender la fe católica, y después fue depuesto injustamente de su sede (s. V)

San Donnan abad y compañeros, cincuenta y dos monjes, que durante las celebraciones pascuales fueron degollados o quemados por unos piratas. (s. VII)

San Inocencio obispo de Tortona (s. IV)

San Pantagato (o Panatágato) obispo de Vienne (s. VI)

San Roberto abad del monasterio de Chaise-Dieu que, habiéndose retirado a este lugar para vivir como solitario, se le juntaron muchos hermanos, y con su predicación y ejemplo de vida reunió a un buen número de ellos. (s. XI)

San Roberto abad de Molesmes el cual, deseoso de una vida monástica más sencilla y más estricta, ya fundador de monasterios y superior esforzado, ya director de ermitaños y restaurador eximio de la disciplina monástica, fundó el monasterio de Cister, que rigió como primer abad, y llamado de nuevo como abad a Molesmes, allí descansó en paz. (s. XII)

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Hoy el santoral trae algún nombre raro y curioso, celebran su onomástica los que tiene como nombre: Aniceto, Acacio, Donnan, Inocencio, Pantagato, Roberto (por partida doble) y Ustazades.

Salmo

El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo


Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (13,1-15)

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?»
Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»
Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.»
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»
Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»
Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.»
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»

Palabra del Señor


San Ustazades que era eunuco, los eunucos eran unos sirvientes a los que extirpaban los testículos de niños para dedicarlos al cuidado del harén o serrallo de los soberanos, es curioso que muchos de estos eunucos tenían gran poder y ascendencia sobre los reyes pues se encontraban entre su personal de confianza, hasta el punto que Ustazades era padrino del mismo rey.
San Ustazades fue martirizado junto con un grupo de compañeros mártires después de la muerte de san Simeón en Persia, (actual Irán e Irak), bajo el reinado de Sapor II, el Grande, emperador sasánida del 309 al 379. Durante su reinado, Persia vivió una edad de oro en poder y conquistas. Se dice que Sapor II fue el único rey de la historia que fue coronado en el útero, la corona fue colocada sobre el vientre de su madre. Su imperio estuvo en lucha contra un decadente imperio romano. Aún no había aparecido la religión musulmana y los persas de la época eran zoroastristas y perseguían las herejías y apostasías contra esta religión. Ustazades y sus compañeros mártires fueron degollados por causa del nombre de Cristo. Ustazades sufrió el martirio en el palacio de Artajerjes, hermano del rey Sapor, en la provincia de Adiabena. (s. IV)

San Aniceto papa, duodécimo sucesor de San Pedro, defendió la Iglesia de las herejías.(s. II)

San Acacio de Melitene obispo, que intervino en el Concilio de Efeso contra Nestorio para defender la fe católica, y después fue depuesto injustamente de su sede (s. V)

San Donnan abad y compañeros, cincuenta y dos monjes, que durante las celebraciones pascuales fueron degollados o quemados por unos piratas. (s. VII)

San Inocencio obispo de Tortona (s. IV)

San Pantagato (o Panatágato) obispo de Vienne (s. VI)

San Roberto abad del monasterio de Chaise-Dieu que, habiéndose retirado a este lugar para vivir como solitario, se le juntaron muchos hermanos, y con su predicación y ejemplo de vida reunió a un buen número de ellos. (s. XI)

San Roberto abad de Molesmes el cual, deseoso de una vida monástica más sencilla y más estricta, ya fundador de monasterios y superior esforzado, ya director de ermitaños y restaurador eximio de la disciplina monástica, fundó el monasterio de Cister, que rigió como primer abad, y llamado de nuevo como abad a Molesmes, allí descansó en paz. (s. XII)

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