Santoral del 17 de agosto. Eusebio, Clara, Elías, Ierón, Juana, Mamas, Mamante, Mameto y Mirón.

    17 de agosto. Mes dedicado a la devoción al Inmaculado de María. Lunes de la XX Semana del Tiempo Ordinario

    Felicidades a los que se llaman Eusebio, Clara, Elías, Ierón, Juana, Mamas, Mamante, Mameto y Mirón.


    Salmo

    Despreciaste a la Roca que te engendró


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,16-22):

    En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?»
    Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»
    Él le preguntó: «¿Cuáles?»
    Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.»
    El muchacho le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?»
    Jesús le contestó: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo.»
    Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

    Palabra del Señor


    San Eusebio papa. En Sicilia, muerte de san Eusebio, papa, valeroso testigo de Cristo, que fue deportado por el emperador Majencio a esa isla, donde dejó la patria terrena para merecer la patria celestial. Trasladado su cuerpo a Roma, fue enterrado en el cementerio de Calixto. (s. IV).

    Santa Clara de la Cruz, virgen de la Orden de los Eremitas de San Agustín, abadesa que estuvo al frente del monasterio de la Santa Cruz con un amor ardiente a la pasión de Cristo. (s. XIV).

    San Elías el Joven, que fue monje según las reglas de los Padres Orientales y, después de haber sufrido mucho por parte de los sarracenos a causa de la fe, con una fortaleza de ánimo invencible llevó una vida rigurosa de oración y austeridad, tanto en Calabria como en Sicilia. (s. X).

    San Ierón de Frisia, presbítero y mártir, del que se refiere que recibió la muerte a manos de los paganos normandos. (s. IX).

    Santa Juana Delanoue, virgen, que, apoyada totalmente en la ayuda de la divina Providencia, acogió primeramente en su casa a huérfanas, ancianas y mujeres enfermas y de mala vida. Posteriormente, puso con sus compañeras los cimientos del Instituto de Hermanas de Santa Ana de la Divina Providencia. (s. XVIII).

    San Mamas, Mamante o Mameto de Cesárea, mártir, que, siendo pastor de condición muy humilde, vivió solitario en los bosques con la máxima frugalidad y, proclamando su fe en Cristo, consumó el martirio durante el imperio de Aureliano (s. III).

    San Mirón de Cizico, presbítero y mártir, que, según una tradición, durante el imperio de Decio y bajo el prefecto Antípatro, fue decapitado tras sufrir muchos tormentos (s. III).