Santoral del 18 de junio. Marcos, Marcelino o Marceliano, Calógero, Ciríaco, Gregorio, Isabel, Leoncio y Paula.

    18 de junio. Mes del Sagrado Corazón de Jesús. Jueves de la XI Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Marcos, Marcelino o Marceliano, Calógero, Ciríaco, Gregorio, Isabel, Leoncio y Paula.


    Salmo

    Alegraos, justos, con el Señor


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,7-15):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que lo pidáis. Vosotros rezad así: «Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.» Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

    Palabra del Señor


    Santos Marcos y Marcelino o Marceliano de Roma, gemelos, mártires en la persecución bajo el emperador Diocleciano, a los que hermanó el sufrimiento (s. III/IV).

    San Amando de Burdeos obispo, que instruyó en la doctrina de la verdad y bautizó a san Paulino de Nola, que, a su vez, alaba al obispo (s. V).

    San Calógero Anacoreta (s. V)

    San Ciríaco y santa Paula mártires (s. IV)

    San Gregorio Barbarigo obispo, que instituyó un seminario para clérigos, enseñó el catecismo a los niños en su propia lengua, mantuvo coloquios con el clero y abrió escuelas, mostrándose liberal con todos y exigente consigo mismo. (s. XVII).

    Santa Isabel de Schönau abadesa, célebre por su observancia de la vida monástica. (s. XII)

    San Leoncio de Trípoli, soldado, que por los atroces tormentos sufridos en la cárcel llegó a la corona del martirio (s. IV).