Santoral del 19 de agosto. Juan, Andrés, Bartolomé, Bertulfo, Calminio, Donato, Ezequiel, Luis, Magín, Magno, Sebaldo, Sixto y Timoteo.

    19 de agosto. Mes dedicado a la devoción al Inmaculado Corazón de María. Miércoles de la XX Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que se llaman Juan, Andrés, Bartolomé, Bertulfo, Calminio, Donato, Ezequiel, Luis, Magín, Magno, Sebaldo, Sixto y Timoteo.


    Salmo

    El Señor es mi pastor, nada me falta


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,1-16):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

    Palabra del Señor


    San Juan Eudes, presbítero, que durante muchos años se dedicó a la predicación en las parroquias y después fundó la Congregación de Jesús y María, para la formación de los sacerdotes en los seminarios, y otra de religiosas de Nuestra Señora de la Caridad, para fortalecer en la vida cristiana a las mujeres arrepentidas. Fomentó de una manera especial la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, hasta que en Caen, de la región de Normandía, en Francia, descansó piadosamente en el Señor. (s. XVII)

    San Andrés de Cilicia y compañeros. En Cilicia, san Andrés, tribuno, y sus compañeros soldados, que, según la tradición, habiendo logrado con la ayuda divina una victoria sobre los persas, se convirtieron a la fe de Cristo y, acusados de ser cristianos, en tiempo del emperador Maximiliano recibieron una muerte cruel en los desfiladeros del monte Tauro, a manos del ejército del prefecto Seleuco (s. IV).

    San Bartolomé de Simero, presbítero y abad, que, después de haber abrazado la vida eremítica, fundó un monasterio para los griegos. (s. XII).

    San Bertulfo de Bobbio, abad, sucesor de san Atalo en el gobierno del mismo cenobio. (s. VII).

    San Calminio.

    San Donato de Sisteron, presbítero, del que se dice que llevó vida de anacoreta durante largos años (s. VI).

    San Ezequiel Moreno Díaz, obispo de Pasto, en Colombia, de la Orden de los Recoletos de San Agustín, que trabajó y, por anunciar el Evangelio, dio su vida tanto en las Islas Filipinas como en América del Sur. (s. XX).

    San Luis de Brignoles, obispo. Sobrino del rey san Luis, prefirió la pobreza evangélica a las alabanzas y honores del mundo, y joven en años, pero maduro en virtud, fue elevado a la sede de Tolosa. Debido a su delicada salud, descansó piadosamente en el Señor. (s. XIII).

    San Magín de Tarragona mártir.

    San Magno de Aviñón mártir.

    San Sebaldo de Nüremberg eremita. (s. X).

    San Sixto III papa, que restableció la concordia entre el Patriarcado de Antioquía y el de Alejandría, y en la Ciudad eterna erigió para el pueblo de Dios la basílica de Santa María, en el monte Esquilino. (s. V).

    San Timoteo de Gaza, mártir, que en la persecución realizada por el emperador Diocleciano y el prefecto Urbano, después de sufrir victoriosamente muchos tormentos, fue quemado a fuego lento (s. IV).