Santoral del 2 de abril de 2024. Francisco de Paula, Abundio, Alfiano, Diego Luis, Domingo, Eustasio, Juan, María, Nicecio, Teodora y Víctor.

    2 de abril. Martes de la Octava de Pascua.

    Hoy felicitamos a los bautizados como: Francisco de Paula, Abundio, Alfiano, Diego Luis, Domingo, Eustasio, Juan, María, Nicecio, Teodora y Víctor.

    Salmo: La misericordia del Señor llena la tierra.

    Lectura del santo evangelio según san Juan (20,11-18):

    EN aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
    Ellos le preguntan:
    «Mujer, ¿por qué lloras?».
    Ella contesta:
    «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
    Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
    Jesús le dice:
    «Mujer, ¿por qué lloras?».
    Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
    «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
    Jesús le dice:
    «¡María!».
    Ella se vuelve y le dice.
    «¡Rabbuní!», que significa: «¡Maestro!».
    Jesús le dice:
    «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, ande, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».
    María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
    «He visto al Señor y ha dicho esto».

    Palabra del Señor

    San Francisco de Paula, ermitaño, fundador de la Orden de los Mínimos en Calabria, prescribiendo a sus discípulos que viviesen de limosnas, no teniendo propiedad ni manipulando dinero, y que utilizasen sólo alimentos cuaresmales. Llamado a Francia por el rey Luis XI, le asistió en el lecho de muerte, y célebre por la austeridad de vida, murió a su vez en Plessis-les-Tours, junto a Tours. (s. XVI)

    San Abundio obispo de Como, que enviado a Constantinopla por san León Magno, defendió allí con celo la fe ortodoxa. (s. V)

    San Affiano o Anfiano mártir, que, como se obligase al pueblo a sacrificar públicamente a los dioses en tiempo del emperador Maximino, se acercó intrépido al prefecto Urbano y, cogiéndole por el brazo, quiso impedir el rito, por lo cual le prendieron fuego con los pies envueltos en lino empapado con aceite y, respirando aún, fue arrojado al mar por los soldados. (s. IV)

    San Diego Luis de San Vitores mártir. En el pueblo de Tomhom, de la isla de Guam, en Oceanía, beatos mártires Diego Luis de San Vitores, presbítero de la Compañía de Jesús, y Pedro Calungsod, catequista, que fueron cruelmente precipitados al mar, en odio a la fe cristiana, por algunos apóstatas y nativos seguidores del paganismo. (s. XVII)

    Santo Domingo Tuoc presbítero de la Orden de Predicadores y mártir en tiempo del emperador Minh Mang en Vietnam. (s. XIX)

    San Eustasio abad, discípulo de san Columbano, que fue padre de casi seiscientos monjes. (s. VII)

    San Juan Payne presbítero y mártir, que en tiempo de la reina Isabel I fue ahorcado, acusado falsamente de sedición. (s. XVI)

    Santa María Egipcíaca, célebre pecadora de Alejandría, se la compara con María Magdalena, que por la intercesión de la Bienaventurada Virgen se convirtió a Dios en la Ciudad Santa, y llevó una vida penitente y solitaria a la otra orilla del Jordán (s. V)

    San Nicecio obispo de Lyon que se distinguió por su dedicación a los pobres y su benignidad para con los sencillos, estableciendo en esta Iglesia la norma de cantar salmos. (s. VI)

    Santa Teodora virgen y mártir que,por haber saludado a los confesores de la fe que estaban de pie ante el tribunal, rogándoles que al llegar ante el Señor se acordasen de ella, fue detenida por los soldados y llevada al mismo prefecto, y por mandato de éste fue torturada con acerbos tormentos y arrojada finalmente al mar. (s. IV)

    San Víctor obispo de Capua, conspicuo por su erudición y santidad. (s. VI)