21 de agosto. Mes del Inmaculado Corazón de María. Jueves de la XX Semana del Tiempo Ordinario.
Felicidades a los que se llaman Pío, Agatónico, Gótico, Basa, Teognis, Agapio, Pistio, Bonoso, Ciriaca, Cuadrado, Euprepio, José, Luxorio, Maximiano, Privado y Sidonio Apolinar.
Salmo
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.» Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»
Palabra del Señor
San Pío X papa, que fue sucesivamente sacerdote con cargo parroquial, obispo de Mantua y después patriarca de Venecia. Finalmente, elegido Sumo Pontífice, adoptó una forma de gobierno dirigida a instaurar todas las cosas en Cristo, que llevó a cabo con sencillez de ánimo, pobreza y fortaleza, promoviendo entre los fieles la vida cristiana por la participación en la Eucaristía, la dignidad de la sagrada liturgia y la integridad de la doctrina. (s. XX).
Santos Agatónico, Gótico y otros mártires, que, según la tradición, sufrieron el martirio en Selimbria y en otros lugares (s. III).
Santa Basa y sus tres hijos, Teognis, Agapio y Pistio. Sufrieron el martirio, según la tradición, Basa, la madre, en la isla de Alone, y los hijos en Edessa, de la Hélade (s. IV).
Santos Bonoso y Maximiano de Antioquía, mártires. La crítica histórica dice que murieron en Antioquía, de Siria, pero la Iglesia de Jaén los considera martirizados en la ciudad de Arjona. (s. IV).
Santa Ciriaca de Roma, que dio su nombre al cementerio de la vía Tiburtina, que ella misma había donado a la Iglesia (s. III/IV).
San Cuadrado de Útica, obispo y mártir, que, después de haber dado todo su pueblo, clérigos y seglares, fiel testimonio de Cristo, al cabo de cuatro días siguió, como pastor, a la grey que había apacentado (s. III/IV).
San Euprepio de Verona, que es tenido como primer obispo de esa ciudad (s. III/IV).
San José Dang Dinh Viên, presbítero, mártir en Tonquín (Indochina) en tiempo del imperio de Minh Mang. (s. XIX).
San Luxorio de Cerdeña, mártir (s. IV).
San Privado gábalo, obispo y mártir, que, en la invasión de los vándalos, fue encontrado en una cripta, donde se entregaba a la oración y al ayuno, y por negarse a entregar a sus ovejas y sacrificar a los ídolos, murió destrozado a golpes (s. V).
San Sidonio Apolinar. Era prefecto de la ciudad de Roma cuando fue ordenado obispo de Clermont, y muy bien formado en lo divino y lo humano, y dueño de gran fortaleza cristiana, se enfrentó a la ferocidad de los bárbaros, como padre de la Iglesia y doctor insigne (s. V).




