Santoral del 27 de noviembre. Acacio, Acario, Barlaán, Basileo, Bilhildisa, Eusicio, Facundo, Fergusto, Francisco Antonio, Gulstano, Hirenarco, Jacobo, Laverio, Leonardo, Máximo, Primitivo, Saturnins, Sifrido, Simeón, Valeriano y Virgilio.

    27 de noviembre. Mes dedicado a la oración por las santas almas del Purgatorio. Jueves de la XXXIV Semana del Tiempo Ordinario.

    Hoy felicitamos a los bautizados con el nombre: Acacio, Acario, Barlaán, Basileo, Bilhildisa, Eusicio, Facundo, Fergusto, Francisco Antonio, Gulstano, Hirenarco, Jacobo, Laverio, Leonardo, Máximo, Primitivo, Saturnins, Sifrido, Simeón, Valeriano y Virgilio.

    Además hoy se conmemora la aparición de la Virgen a Santa Catalina Labouré y le entregó la Medalla Milagrosa. La imagen que vio Santa Catalina es la impresa en millones de medallas y estampas: La Virgen vestida de blanco con sus palmas abiertas y rayos de luz saliendo de sus dedos hacia la tierra, junto a Ella, un globo luciente con la cruz encima. La Madre de Dios insistió a Catalina para que la humanidad rezara más y así Ella poder prodigar más gracias.


    Salmo

    Ensalzadlo con himnos por los siglos


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,20-28):

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.»

    Palabra del Señor


    San Acacio mártir

    San Acario de Noyón obispo, siendo monje en Luxeuil, fue elegido para la Iglesia de Noyón y de Tournay, dedicándose totalmente a evangelizar los pueblos de aquellas regiones del norte. Siglo VII.

    San Barlaán mártir

    San Basileo obispo

    Santa Bilhildis o Bitilda, virgen, que fundó un cenobio en el que murió santamente. Siglo VIII.

    San Eusicio anacoreta solitario, que construyó su estrecha celda al pie del monte Caro. Siglo VI.

    San Facundo y san Primitivo. A orillas del río Cea, en Galicia mártires del siglo IV.

    San Fergusto obispo que, según la tradición, ejerció su ministerio entre los pictos (Escocia) y murió cerca del año 721.

    San Francisco Antonio Fasani

    San Gulstano monje. En el lugar llamado Beauvoir-sur-mer, en la costa de Francia, en la región de Nantes, de la Bretaña Menor, san Gulstano o Gunstano, monje, que, siendo joven, se evadió de las manos de los piratas y fue acogido por san Félix, eremita entonces. Se hizo famoso en el monasterio de Rhuys porque, pese a ser analfabeto, recitaba de memoria el salterio, así como por sus desvelos en favor de los navegantes. Murió hacia el año 1040.

    San Hirenarco

    San Jacobo Interciso mártir, que en tiempo del emperador Teodosio el Menor renegó de Cristo por congraciarse con el rey Isdegardes, pero al reprenderle ásperamente su madre y su esposa, entró dentro de sí y se presentó intrépido ante Varame, hijo y sucesor de Isdegardes, confesando que era cristiano, a consecuencia de lo cual, el rey, airado, dio contra él sentencia de muerte y mandó que lo despedazaran miembro a miembro y se le decapitara. Interciso, viene de que cambió de parecer.

    San Laverio

    San Leonardo (hay varios)

    San Máximo obispo y abad del monasterio de Lérins, sucesor de san Honorato, fundador de ese cenobio y, luego, obispo de la Iglesia de Riez. Siglo V.

    San Saturnino mártir.

    San Sifrido (o Sigfrido) de Carpentras obispo. Siglo VI.

    San Simeón Metafraste

    San Valeriano obispo, que, frente a los arrianos, defendió la fe ortodoxa en el Ilírico, y reunió a clérigos y laicos para vivir en comunidad. Siglo IV.

    San Virgilio de Salzburgo obispo, hombre doctísimo, nacido en Irlanda, al cual, con el apoyo del rey Pipino, se le puso al frente de la Iglesia de Salzburgo, donde construyó la catedral en honor de san Ruperto y se dedicó gozosa y felizmente a propagar la fe entre los carintios. Siglo VIII.