Santoral del 3 de septiembre. Gregorio, Aigulfo, Aristeo, Auxano, Basilisa, Crodogango, Febe, Macanisio, Mansueto, Marino, Rimagilo, Sandalio y Vitaliano.

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3 de septiembre, mes de la Biblia. Martes de la 22 semana del Tiempo Ordinario.

Felicidades a los que se llaman Gregorio, Aigulfo, Aristeo, Auxano, Basilisa, Crodogango, Febe, Macanisio, Mansueto, Marino, Rimagilo, Sandalio y Vitaliano.

Salmo: El Señor es justo en todos sus caminos.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,31-37):

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús le intimó: «¡Cierra la boca y sal!»
El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: «¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.»
Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

Palabra del Señor

San Gregorio I Magno papa, Gregorio el Grande o Gregorio I, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Arregló problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los cuidados espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. (s. VII).

San Aigulfo, abad, y compañeros, monjes, que, según tradición, sufrieron el martirio durante una incursión sarracena (s. VII).

San Aristeo obispo.

San Auxano de Milán (s. VI).

Santa Basilisa de Nicomedia, virgen y mártir (s. IV).

San Crodogango de Sées, obispo y mártir (s. VIII).

Santa Febe de Corinto, sierva del Señor entre los fieles de Cencreas (Corinto), que atendió a san Pablo y a otros muchos, según escribe el propio apóstol en la carta a los Romanos [16, 1-2]. (s. I).

San Macanisio de Irlanda obispo. (s. VI).

San Mansueto de Toul, primer obispo de esta ciudad (s. IV).

San Marino de Titano, diácono y anacoreta, portador al pueblo gentil del Evangelio y de la libertad de Cristo (s. IV/V).

San Rimagilo de Stavelot, obispo y abad, quien, además del monasterio de Solignac, en Limoges, fundó otros dos: el de Stavelot y el de Malmedy, en la soledad boscosa de las Árdenas (s. VII).

San Sandalio de Córdoba, mártir (s. IV).

San Vitaliano de Caudium, obispo (s. VII).

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3 de septiembre, mes de la Biblia. Martes de la 22 semana del Tiempo Ordinario.

Felicidades a los que se llaman Gregorio, Aigulfo, Aristeo, Auxano, Basilisa, Crodogango, Febe, Macanisio, Mansueto, Marino, Rimagilo, Sandalio y Vitaliano.

Salmo: El Señor es justo en todos sus caminos.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,31-37):

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús le intimó: «¡Cierra la boca y sal!»
El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: «¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.»
Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

Palabra del Señor

San Gregorio I Magno papa, Gregorio el Grande o Gregorio I, papa y doctor de la Iglesia, que siendo monje ejerció ya de legado pontificio en Constantinopla y después, en tal día, fue elegido Romano Pontífice. Arregló problemas temporales y, como siervo de los siervos, atendió a los cuidados espirituales, mostrándose como verdadero pastor en el gobierno de la Iglesia, ayudando sobre manera a los necesitados, fomentando la vida monástica y propagando y reafirmando la fe por doquier, para lo cual escribió muchas y célebres obras sobre temas morales y pastorales. (s. VII).

San Aigulfo, abad, y compañeros, monjes, que, según tradición, sufrieron el martirio durante una incursión sarracena (s. VII).

San Aristeo obispo.

San Auxano de Milán (s. VI).

Santa Basilisa de Nicomedia, virgen y mártir (s. IV).

San Crodogango de Sées, obispo y mártir (s. VIII).

Santa Febe de Corinto, sierva del Señor entre los fieles de Cencreas (Corinto), que atendió a san Pablo y a otros muchos, según escribe el propio apóstol en la carta a los Romanos [16, 1-2]. (s. I).

San Macanisio de Irlanda obispo. (s. VI).

San Mansueto de Toul, primer obispo de esta ciudad (s. IV).

San Marino de Titano, diácono y anacoreta, portador al pueblo gentil del Evangelio y de la libertad de Cristo (s. IV/V).

San Rimagilo de Stavelot, obispo y abad, quien, además del monasterio de Solignac, en Limoges, fundó otros dos: el de Stavelot y el de Malmedy, en la soledad boscosa de las Árdenas (s. VII).

San Sandalio de Córdoba, mártir (s. IV).

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