Santoral del 30 de marzo. Lunes Santo. Zósimo, Clino, Dominino, Juan Clímaco, Julio Álvarez, Leonardo Murialdo, Osburga, Régulo y Segundo.

    30 de marzo. Lunes Santo.

    Hoy felicitamos a los bautizados como: Zósimo, Clino, Dominino, Juan Clímaco, Julio Álvarez, Leonardo Murialdo, Osburga, Régulo y Segundo.


    Salmo

    El Señor es mi luz y mi salvación


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Juan (12,1-11):

    Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
    Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:
    «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».
    Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.
    Jesús dijo:
    – «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis».
    Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.
    Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

    Palabra del Señor


    San Zósimo de Siracusa. Los padres del santo fueron terratenientes sicilianos, que dedicaron a su pequeño hijo al servicio de Santa Lucía y lo colocaron, a la edad de siete años, en un monasterio que llevaba el nombre de la santa, cerca de su hogar. Allí su principal ocupación fue la de cuidar las reliquias de la santa, tarea que no iba con la manera de ser del niño acostumbrado a la vida de campo, llegando a escapar del convento. Fue devuelto con humillación y tras soñar con San Lucía -quien tenia un semblante de enojo- y ver a la Santísima Madre interceder por él, Zósimo prometió que nunca haría de nuevo tales cosas, adaptándose a la vida del claustro.

    Durante 30 años vivió casi olvidado; al morir el abad de Santa Lucía, recayó en el obispo de Siracusa designar al nuevo abad, quien eligió a Zósimo, siendo ordenado luego unos días después como sacerdote. El santo gobernó el monasterio con tal sabiduría, amor y prudencia que superó a todos sus predecesores y a todos sus antecesores. Cuando la sede de Siracusa quedó vacante, el Papa Teodoro designó a Zósimo y lo consagró. Durante su episcopado, el santo fue notable por su celo en la enseñanza del pueblo y por su generosidad con los pobres. (s. VII)

    San Clino abad del monasterio de san Pedro de Silva (s. XI)

    San Dominino obispo de Grenoble, asistió a san Ambrosio en el Concilio de Aquilea. (s. IV)

    San Juan Clímaco (de la Escalera) también conocido como Juan el Escolástico o Juan el Sinaíta abad del Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí (Monasterio de la Transfiguración) (s. VI/VII)

    San Julio Alvarez Mendoza, sacerdote. Párroco cariñoso, padre y amigo de los niños, pobre que vivió entre los pobres, sacerdote sencillo. Entregado a su ministerio de cura rural, camino de un rancho, fue reconocido como sacerdote y apresado por miembros del ejército en la revolución cristera mexicana. El 30 de marzo de 1927 fue colocado sobre un montón de basura para ser fusilado y dijo suavemente: «Voy a morir inocente. No he hecho ningún mal. Mi delito es ser ministro de Dios. Yo les perdono a ustedes». Cruzó los brazos y esperó la descarga. (s. XX)

    San Leonardo Murialdo fundador, presbítero. Colaboró con San Juan Bosco en los oratorios salesianos en Turín. Fundó en 1873, la 'Pia Sociedad de San José de Turin', más conocida mundialmente como Josefinos de Murialdo (Congregación de San José), destinada a la educación de los niños y jóvenes. (s. XIX)

    Santa Osburga abadesa del convento de Coventry (s. XI)

    San Régulo obispo de Senlis (s. IV)

    San Segundo de Asti mártir. Fue una figura histórica que fue decapitada en Asti en tiempos de Adriano. Se dice que fue un Patricio de Asti y un subalterno oficial del ejército imperial romano.( s. II)