Santoral del 30 de septiembre. Jerónimo, Amado, Antonino, Eusebia, Gregorio, Honorio, Ismidón, Simón y Sofía.

    30 de septiembre. Hoy termina el mes dedicado al arcángel san Miguel y a la Biblia.Miércoles de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario.

    Felicidades a los que os llamáis: Jerónimo, Amado, Antonino, Eusebia, Gregorio, Honorio, Ismidón, Simón y Sofía.


    Salmo

    Llegue hasta ti mi súplica, Señor


    Evangelio de hoy

    Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,57-62):

    En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, le dijo uno: «Te seguiré adonde vayas.»
    Jesús le respondió: «Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»
    A otro le dijo: «Sígueme.»
    Él respondió: «Déjame primero ir a enterrar a mi padre.»
    Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.»
    Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.»
    Jesús le contestó: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.»

    Palabra del Señor


    San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, que, nacido en Dalmacia, estudió en Roma, cultivando con esmero todos los saberes, y allí recibió el bautismo cristiano. Después, captado por el valor de la vida contemplativa, se entregó a la existencia ascética yendo a Oriente, donde se ordenó de presbítero. Vuelto a Roma, fue secretario del papa Dámaso, hasta que, fijando su residencia en Belén de Judea vivió una vida monástica dedicado a traducir y explanar las Sagradas Escrituras, revelándose como insigne doctor. De modo admirable fue partícipe de muchas necesidades de la Iglesia y, finalmente, llegando a una edad provecta, descansó en la paz del Señor. (s. V)

    San Amado obispo de Nusco (s. XI).

    San Antonino de Piacenza, mártir.

    San Gregorio el Iluminador, obispo, que, después de sobrellevar muchos trabajos, se retiró a una cueva cerca de la confluencia del Éufrates ramificado y allí descansó en paz. Es considerado apóstol de los armenios (s. IV).

    San Honorio de Canterbury, obispo, antes monje romano, enviado por el papa san Gregorio I Magno como compañero de san Agustín para evangelizar Inglaterra, a quien sucedió, finalmente, en la sede episcopal. (s. VII).

    San Ismidón de Die, obispo, que enamorado de los Santos Lugares, por dos veces peregrinó piadosamente a Palestina. (s. XII).

    San Simón de Crespy, monje, antes conde de Crespy, en Francia, que, renunciando a la patria, al matrimonio y a todo, eligió la vida monástica y después la eremítica en las montañas del Jura, y reclamado muchas veces como legado de paz para conciliación entre príncipes, murió finalmente en Roma, siendo sepultado en la Urbe, en la basílica de San Pedro. (s. XI).

    Santa Sofía, mártir que vio cómo martirizaban a sus propias hijas.