Santoral del 31 de marzo de 2024. Domingo de Resurrección. Resurrección, Agilolfo, Amós, Balbina, Benjamín, Guido, Renato y Acacio.

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31 de marzo. Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor.

Hoy felicitamos a los bautizados como: Resurrección, Agilolfo, Amós, Balbina, Benjamín, Guido, Renato y Acacio.

Salmo: Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,1-9):

EL primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor

San Agilolfo abad y mártir, era hijo de una buena familia y educado por el abad Angelino en Stavelot. Al poco tiempo, lo sustituyó como abad en Stavelot y poco después Agilolfo se convirtió en obispo de Colonia. Se dice que intentó persuadir al rey Pipino de Heristal que dejara el trono a otra persona que no fuera Carlos Martel, debido a la ilegitimidad de este último. Una carta del papa Zacarías en 747 condenó a Agilulfo por haber firmado la Charta verae et orthodoxae professionis. Cuando Carlos llegó al trono, Agilolfo fue ejecutado.

San Amós profeta. Fue uno de los doce profetas hebreos conocidos como los Profetas menores. Era un pastor y productor de higos​ en Tecoa, en el límite del desierto de Judá. Fue profeta en Israel y el Reino del Norte durante el reinado de Jeroboam II (783 a. C. - 743 a. C.). Le es atribuido el libro de la Biblia que lleva su nombre

Santa Balbina mártir. Fue una mujer romana del siglo II, hija de San Quirino, cayó víctima de la persecución del emperador Adriano.

San Benjamín diácono y mártir. Benjamín era un joven de un gran celo apostólico en bien de los demás, hablaba con fluida elocuencia y logró muchas conversiones entre los sacerdotes de Zaratustra. Fue encarcelado durante un año por su fe cristiana y lo utilizó para rezar y hablar de su religión en la prisión.
El emperador romano Teodosio II envió un embajador para pedir su indulto, cosa que consiguió. Sin embargo, San Benjamín declaró que su deber era evangelizar y eso es lo que hizo nada más ser puesto en libertad. Como consecuencia, San Benjamín fue encarcelado nuevamente en 424 y torturado hasta su muerte, arrancándole las uñas de las manos y los pies, siendo posteriormente decapitado. (s. V)

San Guido abad del monasterio de Pomposa, en el que recibió a muchos discípulos y restauró los edificios, preocupándose de modo especial por la oración, la contemplación y el culto divino, y buscando vivir en la soledad, atento sólo a Dios. (s. XI)

San Renato obispo de Mérida y confesor de la fe. (s. VII)

San Acacio de Melitene obispo, que intervino en el Concilio de Efeso contra Nestorio para defender la fe católica, y después fue depuesto injustamente de su sede (s. V)

Maria Skobtsova, es una santa ortodoxa, pero merece capítulo aparte, me extiendo más en ella por lo interesante de su vida.
Elizabeth Pilenko nació al borde del mar Báltico, en una familia acomodada de la burguesía rusa, en 1891. Tuvo una infancia alegre y llena de afecto, y una juventud marcada por la muerte del padre y la vida en San Petersburgo, donde la familia se había establecido. Joven muy inteligente y brillante en los estudios, Lisa fue una joven intelectual progresista que amaba, entre otros, las discusiones interminables y la poesía. En 1910 se casa, pero tres años más tarde se separa de su marido. Empezó, entonces, una serie de cursos de teología y después de una breve relación, tuvo un hijo. En 1917 ingresó en el partido socialista revolucionario, pero su vida es pronto superada por el bolchevismo.

Vuelve a la propiedad de sus padres en Crimea, donde se enamora de un joven oficial cosaco, con el que se casa y huye de Rusia y la revolución. Después de un largo y doloroso periplo, durante el cual da a luz a dos hijos, la familia llega a París en 1923. Empieza entonces un vida difícil, marcada por la pobreza y las privaciones. Su pequeña Anastasia enferma de meningitis y muere en 1926 después de una dolorosa agonía, durante la cual Lisa tiene la revelación de Dios: a partir de ese momento hablará de una «visitación». Un año después el matrimonio se separa y Lisa entra en la Iglesia ortodoxa, a la que se dedica por entero.
Entra en una organización rusa (ACR), creada para ayudar a los numerosos emigrantes del país. A medida que pasa el tiempo, aumenta su deseo de entrega total de sí misma y de sacrificio. La idea que es una espada en manos de Dios ya no la abandona. En 1932, tras conseguir el divorcio, toma el hábito monástico en la iglesia de San Sergio y se convierte en Madre María. Sin dinero funda, en avenue de Saxe, una casa de acogida para mujeres sin familia. En 1934, al haberse quedado la casa pequeña, se instada en rue de Lourmel. Esta gran casa en ruinas se convierte en un lugar importante de la ortodoxia antes de la guerra, en la que acoge, sin descanso, a los más pobres, hambrientos y excluidos. La Madre María se desvive para alimentar a su mundo. Su programa es muy simple: «Vencer la desmesura del mal con el amor y el bien sin mesura […]». Su compromiso es total, casi ilimitado, como si la naturaleza no tuviera leyes para ella. Sostenida por una resistencia que la ayudará mucho bajo la Ocupación y durante su cautiverio, ignora el cansancio y el frío. Pasa días enteros sin comer ni dormir.

A cada uno me gustaría entregarle mi alma para que coman los hambrientos, se vistan los desnudos, beban los sedientos y oigan la buena nueva los sordos. Del tronar del cielo al murmullo de la brisa, todo me ordena: «Entrega hasta la última moneda». De la plenitud solemne de una experiencia sagrada mi alma, pletórica, se desborda.

En 1940, la Madre María sabía ya lo que estaba a punto de suceder. Había leído la obra de Hitler, Mein Kampf (Mi lucha) y conoce la locura asesina nazi. Muy pronto acoge a los primeros rusos judíos. El padre Dimitri entrega innumerables certificados falsos de bautismo. En 1942, con ocasión de la redada del Velódromo de Invierno (la redada más importante realizada en Francia contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, ndt), la Madre María entra con la Cruz Roja. Salva a cuatro niños escondiéndolos en cubos de basura. En 1943, la Gestapo llega de improviso a rue de Lourmel y arresta a todos los ocupantes. Empieza el vía crucis de la Madre María. Primero es retenida en Romainville y en 1943 es enviada a Ravensbrück. Quienes estuvieron con ella en este infierno guardan un recuerdo extraordinario. Es en el corazón de este universo donde la Madre María comienza su ascenso espiritual, en el que su inquebrantable bondad alcanza su pleno desarrollo: sin descanso, anima, convierte, consuela, construye. A pesar de las múltiples privaciones, resiste y sostiene la moral de sus compañeras. En 1945, cuando ya ha tenido lugar el desembarco, se une voluntariamente a los seleccionados del día para ir a la cámara de gas con el fin de acompañar a una detenida petrificada por el miedo. Muere la vigilia de Pascua.

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